Las palabras permiten que algunos iluminados
escriban maravillas, esas maravillas llegan a los demás mortales y somos un
poco partícipes de la genialidad de estos iluminados, algunos advenedizos
incluso empezamos a escribir, tal vez aspirando a inmortalizarnos como los
iluminados hace tiempo están, tratando que de nuestras mentes salgan las
maravillas, que seamos los nuevos iluminados y el ciclo continúe por los siglos
de los siglos.
Pero como en todo, alguno de estos advenedizos no
se conformarán con intentar escribir maravillas y, con una corriente facilidad,
se mandarán con ficciones insulsas que estimulan poco o nada a la imaginación,
que salen una tras otra con la única finalidad de volverse best sellers, una que otra adaptación al cine y el posterior olvido
del cual NUNCA saldrán. Veo que el asunto de publicar sagas literarias se está
volviendo moneda corriente.
Como much@s, he tenido y tengo sueños de grandeza,
todos en el ámbito literario, ser reconocida mundialmente como una (no tan)
joven promesa que se va abriendo campo y haciendo un nombre de grata
recordación para todos los críticos, más adelante como la que dejó de ser la (no
tan) joven promesa para convertirse en una deslumbrante realidad y finalmente
pasar al selecto grupo de iluminados y que todo lo que salga de mi cerebro sea
maravilla pura. Nunca aspiré al Nobel porque soy una firme convencida que ese
tipo de reconocimientos relajan un poco a los iluminados, haciéndoles creer que
suficientes maravillas han salido de sus mentes…. Es lo que diré, en son de
broma, en mi discurso de aceptación del Nobel de Literatura.
Sin orden en mis ideas, regreso nuevamente al grupo
de advenedizos que publican sagas mediocres. Y sin ningún rastro de vergüenza
admito que lo único que envidio de ellos es la billetera que empieza a engordar
conforme publican más libros. Claro que sí.
Harry Potter
ResponderBorrarUn claro ejemplo de iluminados....
Borrar