UNO Voy a comprar, paso por una vereda infestada de ambulantes: frutas, verduras, pollos, pescado y artículos de "segunda mano" (robados, claro está). Todo junto en un espacio público de alta circulación, la mayoría de personas está acostumbrada a ellos, les compran además con ese bendito cuento de "es que está más cerca que el mercado....". O sea, al carajo el orden, la limpieza, el ornato y no sé que mas. Un suplicio total mi tránsito por esa vereda ancha. ¿Mi mayor anhelo? ¿Mi fantasía? Siempre que ando por ahí, se me viene a la mente un pasaje de la vida de Cristo que me llamó mucho la atención desde la primera vez que lo leí, aquel donde agarra a chicotazos a unos mercaderes que hacían negocio en el templo. Dos tipos de justicia en un solo acto: la divina y la hecha con mano propia. Me atrae más la segunda.
DOS Sólo para mencionar una de las tantas que me provoca el tema del transporte público. Subo al carro y busco un asiento, dispuesta a tener un viaje tranquilo (¡Ja!) pero inevitablemente algo lo perturba y en esta ocasión es el conocido "pashaje, pashajeee". Obvio, hay que pagar, entonces ¿cuál es el problema? el detestable interrogatorio: ¿cuántos? (estoy en un asiento para dos personas, sola) una ¿dónde? (¡¡¡a ti que te importaaaa!!!) a la Arequipa ¿qué parte? (por la csm....) San Isidro ¿dónde subió? (¿acabo de subir y no lo recuerda?) en Caquetá. Por fin se acabaron las preguntas, me da mi vuelto y me entrega el boleto, roto casi por la mitad. Al parecer es un sistema empleado por todos los cobradores cuando les pagan menos de lo que ellos creen que debe ser.
TRES Mi deporte favorito es el fútbol, por eso ya pronto me diagnosticarán algún mal hepático. Parafraseando a la primera dama ¿tan difícil es jugar bien? Ciertamente no todos tienen el talento, pero fallar en cosas tan elementales como parar una pelota, no dar pase al jugador rival o correr ¡correr nada más! para que la pelota no salga de la cancha y así evitar un lateral que malgasta el tiempo es realmente enervante. Todas las transmisiones de los partidos de mis equipos (porque sigo a más de uno) vienen acompañados de mi mejor colección de "malas palabras" que escandalizarían hasta al más bocasucia. Ya ni hablar de los árbitros y menos de los sabios comentaristas de televisión.
CUATRO Probablemente el más soft de la lista. Entro a la cocina y veo los servicios sucios, ni modo, hay que lavarlos, empiezo a remangarme para empezar con la labor y la voz de mi mamá viene de alguna parte de la casa para decirme: ponte a lavar los servicios ahora. Y solo atino a decir en mi mente ¡Ya lo iba a hacer!
