domingo, 26 de junio de 2016

Influencia

Maquinando nuevos frentes de lucha....

Y si bien es más probable que tenga algo de malagueña antes que de salerosa, esta canción me ha caído a pelo, escuchándola una y otra vez durante el fin de semana, la motivación perfecta para desenvainar mi imaginaria Hattori Hanzo y descargarla contra mi nada corta death list.



miércoles, 22 de junio de 2016

Confesiones de invierno

Estrené estación con el cuello contraído, la punta de la lengua quemada por el café caliente, las rodillas crujientes por culpa del jean que nunca abriga y el cabello corto para no demorarme en la ducha helada.

A pesar de todo eso, con el pasar del tiempo se ha vuelto mi estación favorita, se duerme mejor y tienes la excusa perfecta para pasar el fin de semana entero en pijama sin el menor sonrojo.

Y me pasa igual que este señor de bigote bicolor, pues inexplicablemente, desfallezco los domingos para amanecer con un lunes prometedor.





lunes, 20 de junio de 2016

Oye, gracias....

Me quedé sin garganta.

Sin planearlo, tuve una de las mejores salidas que pueda recordar en los últimos meses. Fue corta e interrumpida por llamadas de impertinentes, pero muy sustanciosa para mi ego, que a veces se eleva como masa de picarón.

Se hizo realidad una de mis fantasías más ocultas: leerle mis historias a una persona que de verdad disfrute de mis letras, hasta el punto de guardar mi blog en su lista de lectura personal. No podía del orgullo.

Y mejor aún fue contarle cómo se escribió tal o cual post, con su significado, estado de ánimo y circunstancias…. Por un momento delirante me creí J. K. leyendo el primer capítulo de Las Reliquias de la Muerte en su lanzamiento mundial. Si siempre digo que soy muy fácil de complacer.

Soy consciente de que tal vez Eloísa no se aparezca por acá hasta cuando nos volvamos a ver y recién se acuerde de su lista de lectura, pero no importa. El placer que experimenté aquella noche (siempre de noche) me durará un tiempo más que razonable.

lunes, 13 de junio de 2016

¡Es inocente!

Ya es habitual verla en su ropa de combate, que a l@s más empeños@s les deja harto material para recrearla en situaciones poco decorosas. Pero a raíz del problemón surgido por un control antidoping, la bella María salió en rueda de prensa a contarnos su versión de la historia, vestida muy muy sobria (de la cintura para arriba) y con carita de circunstancias.

Esa carita....

Suelo ser imparcial al momento de dar opiniones políticas, deportivas, religiosas, etc…. Pero fallo estrepitosamente cuando se trata de personajes que por los cuales siento (inexplicablemente) la mayor de las antipatías e igualmente con quienes me causan un embelesamiento que raya con la sicopatía.

Entonces no hay argumento que valga, creo ciegamente en la inocencia de Masha y considero totalmente injusta la sanción impuesta, no hay derecho de privarnos de su presencia en las canchas de tenis, de no oír durante ¡DOS AÑOS! sus gemidos (¡esos gemidos!) al golpear con la raquetita, de no verla inspirar profundamente, cuadrar los hombros y sacar un servicio que puede terminar en ace o chocar en la red, ¡no importa!, todo sea por seguir disfrutando de ella.

Sin Nadal y sin Sharapova, los torneos venideros serán reducidos a larguísimas jornadas de peloteo soso sin ninguna pizca de emoción, no habrá puños en alto celebrando puntazos imposibles (oh Nadal) ni sonrisas y besos volados a las tribunas para agradecerles el triunfo (oh María).

viernes, 3 de junio de 2016

Y así....

Como si el cuerpo no sufriera los suficientes cambios traumáticos que el paso del tiempo le ofrece, están los cambios que una le provoca con sus atolondradas decisiones.

Recuerdo con ternurita los miedos irreflexivos que me metían amigas de menor edad (pero de mayor experiencia) basándose en mitos que a pesar del tiempo, siguen vigentes. Ignorante yo en cierto acto biológico, empecé en esas lides a una edad que much@s consideraría excesivamente tardía, tan tardía que me generaba complejos hasta el punto de convencerme, por poco tiempo, que era una frígida total.

Luego caí en cuenta que tanta aprehensión fue injustificada, no es que veintitrés años sean para felicitarme, pues cierto es que much@s hasta empiezan en la base 1, pero tampoco sugería una drástica sentencia a “vestir santos” como me hicieron creer durante buen tiempo.

¡Qué inocente era!

Pero no del tipo de inocencia que nos remite a la abeja y la flor, sino más bien del creer que una vez encaminada hacia ese fin, me tomaría mi tiempo y sólo cuando me sintiera segura de mi misma y totalmente preparada (unos dos años más) accedería a lo que en ese momento yo denominaba “faena”. Así pues, era yo, conservadora.

Ni yo misma pude avecinar lo que me esperaba, nunca imaginé que, una vez encaminada a ese fin, transcurrieran diez rápidos días para sucumbir en lo que he definido como la revolución total y absoluta de mi existencia. Tan poderosa que sólo conservo destellos de memoria del acto en sí, puesto que lo que guardo muy bien son todas las sensaciones que invadieron mi cuerpo y que nunca imaginé que sería capaz de experimentar y, mejor aún, disfrutar.

La historia posterior vino con todas las complicaciones que una puede esperar de las relaciones y más. Si tengo un estilo que me define es que siempre, siempre, pienso después de actuar.

O de escribir.