jueves, 30 de abril de 2015

Pensamientos de transporte público

Sigo en la misma base desde hace nueve años y francamente no veo la hora de abandonarla y así evitar tener algo en común con gente que podría considerarse dentro de mi generación.

La cosa es bastante simple, NO TOLERO a la gente de veinticuatro años para abajo, no me gusta su look, sus tonos de voz, sus temas de conversación, sus gustos musicales, sus opciones académicas, su filosofía de “tomo la calle por cualquier motivo”, su pose contestataria, su vida ventilada al 90% en distintas redes sociales, la literatura dirigida a ell@s, entre tantísimas otras cosas que me enervan a niveles estratosféricos. Estando el asunto así, para mí, compartir la base es inadmisible y no veo el momento de llegar a los treinta y zafarme por completo de ese oprobioso vínculo.

Claro que la gente de veinte a veinticuatro años tiene mucho en común con jóvenes de entre diecisiete y diecinueve, pero a los últimos los salva tener al número 1 por delante y así se justifica tanta imbecilidad junta, tanta adicción a una cosa intragable llamada DOTA, tanto gesto que provoca lanzar patadas a diestra y siniestra…. Es un poco difícil evitar la ofuscación.

No creo haberme vuelto irascible por la edad, o en todo caso, no por mi edad. Son ell@s los responsables de enervarme y puede que suene anciana si lo digo, pero ahí va: en mi Horizonte Veinteañero Temprano (HVt) nosotr@s no éramos tan estúpidos, nuestra música era menos peor (tampoco voy a mentir, todo lo bueno murió en los 90’s) y los apasionamientos nos duraban y nos duran mucho más. Ya en mi Horizonte Veinteañero Tardío (HVT) es imposible ver a los que ahora ocupan el rango HVt y no sentir una profunda desesperación por lo que le deparará a los que vienen detrás de ell@s, lo peor es que l@s del HVt no se dan cuenta y de verdad piensan que el futuro será mucho mejor gracias a su generación.

Soy más realista y cínica, si es que lo prefieren así, al declarar sin ningún empacho que nosotr@s, l@s del HVT, somos individualistas y así hemos aprendido a pasarla mejor.



Otrosí adjunto: Lo que necesito con suma urgencia....

miércoles, 22 de abril de 2015

¿Qué será de tu vida, Salvajito?

Ya han transcurrido varios meses y lo más seguro es que no volveré a verte. 

Recuerdo nuestros inicios tímidos, tratando de evitar los sobresaltos que hicieran que alguno de nosotros huyera despavorido y no supiéramos del otro en días. Claro que había motivos para desconfiar, nuestro largo y oscuro historial nos ponía en alerta y actuábamos con cautela…. En retrospectiva, lamento no haberme decidido antes, que no te hayas decidido antes, perdimos tiempo precioso que pudo ser disfrutado, totalmente alejados de la realidad.

Pero lo que yo asumí como tu lado considerado (que muchos dudan que hayas tenido alguna vez) hizo posible que, a pesar de tu ausencia, sigas presente. Ahí están las fotos, ahí están los hermanos menores y, sobre todo, las cicatrices.

Ya he decidido la versión oficial de tu desaparición: impulsado por lo que llamamos instinto, fuiste en busca de la aventura, algo propio en ti, lo que hacía imposible que permanezcas en un solo lado. Estoy segura que en cualquier momento llegarán a mis oídos las historias de tus correrías.




viernes, 10 de abril de 2015

Tres

Hace algunos años, vivía una vida que no parecía la mía, pasaba de sobresalto en sobresalto y no hacía nada para evitarlos y hasta parecía que los buscaba o provocaba. Cuando no había posibilidad de sobresaltos, mi vida volvía a ser la mía y regresaban el aburrimiento, la monotonía y, claro que sí, la tranquilidad.

Llegado a ese punto, no me encontraba en la capacidad de decidir si me gustaba más la vida que no era mía o mi vida propia, con una llegué a sentirme realmente viva, con la otra sentía que me movía por mera inercia; con una me provocaban chispazos de inspiración y me lanzaba a escribir sobre mil cosas, con la otra tenía largos ratos de silencio; con una me di cuenta que podía ser más de lo que quería, con la otra me inventaba miles de barreras para permanecer donde estaba.

Cualquiera diría que si se tratara de escoger, elija a la vida que no era mía y continuara adelante…. Faltaba decir que parte de la vida que no era mía me trajo algo parecido al dolor, un fuerte cuestionamiento sobre el dejarte llevar por lo que quieres sin pensar en las consecuencias. Mi lealtad fue severamente discutida y casi fui condenada al abandono. Obviamente no quiero volver a una situación parecida. Pero la vida que no era mía utilizó muy bien sus armas, supo convencerme y pasado un corto tiempo (de penitencia, tal vez) volví a lo mismo.

Sentirse viva está bien, muy bien, pero si está bien ¿por qué tienes esa sensación de estar debiéndole algo a alguien? Y para mala suerte tuya, no sabes lo que debes ni a quien, ¿será ese rollo de que si algo bueno te pasa pronto algo malo te sucederá? ¿por qué no puedes sentirte bien y punto? ¿por qué no sentirte merecedora de cosas buenas? Definitivamente no tengo mucha confianza en la humanidad, pero de ahí a creer que todos debemos cargar con un estigma desde el nacimiento es un poco abusivo.

Finalmente mi naturaleza titubeante me pasó factura y no decidí a tiempo, nunca me lancé de cabeza al incierto futuro, no arriesgué, me quedé estática y me quedé con mi vida….

Y aunque parezca ser la persona que no aprende la lección, esta la tengo bien estudiada. Es momento de demostrarlo.