Si me preguntan si creo en las señales responderé que dependerá del nivel de oportunismo que presente en el momento que ocurra tal fenómeno.... Porque si la "señal" me indica seguir adelante con algo que quiero, diré que sí creo. Caso contrario si la "señal" me aconseja dejar las cosas así nomás, pues entonces decidiré que este cuento de las señales no tienen ninguna validez científica. Como ven, oportunismo puro.
Me encontré con una de esas casualidades jodidas que al parecer me van a acompañar por el resto de mi vida, el problema está en que esa situación me recordó una época en particular que debería estar en el olvido y hoy volvió a mi presente. Difícil interpretar la señal y más difícil aún, decidir qué es lo que quiero. Son las consecuencias de no fijarse un código de vida más o menos estable que ponga orden de cuando en cuando, así no estaría perdiendo el tiempo sacando conclusiones de hechos fortuitos y sin ninguna consecuencia.
Pero ahí entra en escena mi cerebro irracional, supersticioso y drama queen al 100% que me dice que esas cosas pasan por algo, que tienen un significado, que les haga caso (cuando me conviene), que las ignore (cuando no me conviene), que espere otra señal (ustedes saben, la de confirmación); que predisponen a mi ánimo y me mantienen a la expectativa de un suceso importante. Nada pasa, todo sigue igual y yo, haciendo un gesto desdeñoso, termino diciendo: al cabo que ni quería. O sea, oportunista y picona además.
LA REFLEXIÓN DEL DÍA: Crean en las señales si éstas son favorables, si no lo son, con obviarlas será suficiente, igual sus vidas no cambiarán. Síganla al pie de la letra.
Una inesperada y tempranera "invitación". Esta, simplemente, la ignoraré.... Y ayer recibí una crítica sobre el post, por parte de mi buena amiga Delilah, y esta no la ignoraré.



