miércoles, 29 de mayo de 2013

Y si.... le incluyo una adenda?

Si me preguntan si creo en las señales responderé que dependerá del nivel de oportunismo que presente en el momento que ocurra tal fenómeno.... Porque si la "señal" me indica seguir adelante con algo que quiero, diré que sí creo. Caso contrario si la "señal" me aconseja dejar las cosas así nomás, pues entonces decidiré que este cuento de las señales no tienen ninguna validez científica. Como ven, oportunismo puro.

Me encontré con una de esas casualidades jodidas que al parecer me van a acompañar por el resto de mi vida, el problema está en que esa situación me recordó una época en particular que debería estar en el olvido y hoy volvió a mi presente. Difícil interpretar la señal y más difícil aún, decidir qué es lo que quiero. Son las consecuencias de no fijarse un código de vida más o menos estable que ponga orden de cuando en cuando, así no estaría perdiendo el tiempo sacando conclusiones de hechos fortuitos y sin ninguna consecuencia.

Pero ahí entra en escena mi cerebro irracional, supersticioso y drama queen al 100% que me dice que esas cosas pasan por algo, que tienen un significado, que les haga caso (cuando me conviene), que las ignore (cuando no me conviene), que espere otra señal (ustedes saben, la de confirmación); que predisponen a mi ánimo y me mantienen a la expectativa de un suceso importante. Nada pasa, todo sigue igual y yo, haciendo un gesto desdeñoso, termino diciendo: al cabo que ni quería. O sea, oportunista y picona además.

LA REFLEXIÓN DEL DÍA: Crean en las señales si éstas son favorables, si no lo son, con obviarlas será suficiente, igual sus vidas no cambiarán. Síganla al pie de la letra.




Una inesperada y tempranera "invitación".  Esta, simplemente, la ignoraré.... Y ayer recibí una crítica sobre el post, por parte de mi buena amiga Delilah, y esta no la ignoraré.

lunes, 27 de mayo de 2013

¿Y si crías gatos?

"El amor es pendejo" sentenció Renata. Y me sorprendió su convicción.

Me basta ver cómo la ha tratado para tomar en serio sus palabras y ponerme a pensar en ello. La observación me ha hecho notar algunas cosas que me han sugerido tomar cierta distancia (al menos de momento) de aquel fenómeno que a much@s ha llevado a cometer mil y un tonterías.

"De qué carajo te sirve amar si no puedes controlar el amor del otro" continuaba Renata. Y yo entendí que la noche iba a ser larga.

Me tocaba ser testigo de lo que puede hacer ese sentimiento en una persona cuando las cosas no salen del todo bien o, mejor dicho, cuando todo sale mal. Pero me consta que tuvo sus momentos interesantes, entonces, ¿por qué darle con palo al amor cuando se acabó? Supongo que es más fácil de ese modo, porque cuando la desilusión está reciente, la racionalidad te abandona.

"La vida se pasa rápido, todo es controlado por uno mismo, todo menos el amor porque el amor es un monstruo autónomo, no puedes moldearlo y ,como depende de dos, tampoco puedes manejarlo" concluyó Renata. Y a mi me empezó a doler la cabeza.

Nunca había escuchado tantas definiciones del amor y todas negativas en tan poco tiempo. ¿Para qué querría alguien controlar el amor? ¿Por qué las personas esperan ser amadas de la misma manera que ellos aman o creen amar? ¿Por qué pensar que el amor solo traerá felicidad y si no, entonces el amor es el más pendejo de todos los sentimientos?

No voy a ponerme a dictar una cátedra sobre la forma correcta de amar y ser amad@, solo pensar en ello ya representaría una locura. Y es que mucha gente pierde el tiempo teorizando sobre el asunto en vez de experimentarlo y claro, nunca faltan los inescrupulosos de siempre que no solo lo teorizan sino que lo escriben, lo publican y los incautos que nunca faltan, terminan convirtiéndolo en un best-seller.

Con todo esto ya es obvio que me toca a mi dar una opinión sobre el amor. Sucede que no tengo muy claras las cosas, menos cuando ante mi se presenta una situación en la que, evidentemente, todo terminó muy mal. Podría salir con el concepto fácil de que es el más maravilloso de los sentimientos y que cuando encuentres a la persona indicada.... y blablablablabla ♫, o podría dármelas de complicada y citar alguna frase rebuscada de algún escritor conocido. Ni lo uno, ni lo otro.

Diré que el amor es una cuestión tan compleja que buscarle una definición, causa y consecuencia resulta tan útil como un martillo sin mango.... ¡Qué profundo!









miércoles, 22 de mayo de 2013

The weather's blog

Hoy escribiré como una Knut Hamsun urbana si es que vale el término y el atrevimiento.

Es un alivio poder abrir totalmente los ojos y así darle la bienvenida a este paisaje con el que amanecí: una ciudad gris, húmeda y fría. Los días soleados se fueron y con ellos la agobiante sensación de no encontrar un refugio aparente para los momentos de soledad que tan bien se complementan con un clima así. Donde el verdor de los jardines (tengo la suerte de estar cerca de uno grandote) se maximiza y yo puedo caminar entre ellos sintiendo su típico olor envolvente.

No tengo a un fiel Esopo que me haga compañía, pero cuando se agarra la costumbre de caminar y caminar, tanta falta no hace. Sentir la garúa cayendo por mi cara logra que olvide que se hace tarde para el trabajo, dejo el alboroto tempranero de los paraderos y camino y camino. El rumbo poco importa, la música es esencial y los pensamientos varían de acuerdo al capricho de mi mente. ¿Qué hay en mi mente? Pues que debo escribir sobre esto.

Pero reacciono, no soy así, no escribo cosas así. Es que esta vez el sol duró tanto, lastimó tanto mis ojos, hizo padecer tanto a mi cerebro que ya estaba ansiando la llegada del invierno. Ok, recapitulando, qué bonito día gris y punto.

Y ahí vienen los recuerdos del frío que llega hasta las rótulas, de la ropa que nunca seca, de los charcos que te ensucian zapatos y pantalón en una, del apuro por tomar algo caliente y terminar con la lengua ardida, de las patinadas (y posterior sacada de mugre) con la bicicleta, de la cuenta regresiva para el primer chorro de agua en la ducha (full adrenalina), de los buses cerrados herméticamente porque la persona que está al lado de la ventana siempre siempre "está con los bronquios" y de tantas cosas más que hacen que una suplique por la llegada del verano. Sí pues, la eterna inconformidad.

Pero es lo que hay, así que seguiré con mi plan inicial de encontrarle lo bonito al ambiente; que, fuera de vainas, está bonito.






lunes, 20 de mayo de 2013

De chiripa

Es estúpido aspirar a una vida tranquila, existen eventos que se presentan de manera inesperada y hacen de tu existencia, con mayor o menor intensidad, un vértigo de sensaciones capaz de destrozar los nervios a los más desprevenidos. O sea yo(*). No sé qué pensar de las famosas "casualidades", algunas resultan agradables, pero en su mayoría te dejan perpleja y las que no, te complican todas las cosas. Hay que tratar de manejar esas situaciones con serenidad y en mi caso ocultar el ligero temblor de manos con contorsiones propias de un crupier.

Tengo, desde hace unos meses, una rutina diaria más o menos establecida, mucho lugar para las sorpresas no hay; sin embargo al destino/ventura/sino/azar/hado/fortuna o como sea que quieran llamar a esa fuerza que hace que las cosas sucedan se le ocurrió hacerme un detallito....





No tenía pensado hacer ese trayecto que trajo a mis manos este boleto, en este caso sí fue agradable. Pero voy con cautela, mi séptimo sentido (es que en mi caso se salteó el sexto) me dice que el destino/ventura/sino/azar/hado/fortuna o como sea que quieran llamar a esa fuerza que hace que las cosas sucedan, me las cobrará de algún modo, así que debo prepararme y andar con mi pata de conejo, huairuro, herradura (de la pata izquierda) y demás artículos que no me servirán de nada pero que al menos acallarán a mi supersticiosa conciencia.

*Nota Mental: Dejar de ser tan desprevenida.


viernes, 10 de mayo de 2013

Run baby run....

Al parecer el trabajo (como antes el colegio) es el único lugar al que no siempre llego puntual, debe ser que mi subconciente me mueve a hacer cosas que provocan mi retraso. Total que me veo con el reloj en la mano, comprobando compulsivamente la hora a sabiendas que ya llegué tarde y que no podré hacer nada para remediarlo. Entonces solo me queda cantar run my baby, run my baby run....

Con la edad las cosas suelen fallar, a mi me falla el buen juicio y siempre termino postergando mis visitas al "tocador". Prefiero terminar rápido lo que estoy haciendo, ya sea llenando una ficha, sacando copias de un documento, tomando mi muy diurético café o escribiendo este párrafo. Todo acompañado de su respectivo baile claqué, sonoro como pocos, que me procura un engañoso alivio hasta el momento del paroxismo. Es ahí cuando salgo disparada con rumbo conocido (y medio lejano) atropellando a todo lo que se ponga delante mío mientras en mi mente voy oyendo run my baby, run my baby run....

Relacionado con lo anterior, ¿Marlin encontró a su pequeño Nemo? ¿los Bastardos consiguieron alguito de gloria? ¿hubo final feliz para Barnabas Collins y su novia monse? ¿se explica cuál es la venganza de  Los Vengadores? Nada de eso sé porque, a pesar de haber ido al cine a ver esas películas, no las pude terminar ya que mi paroxismo siempre llega en el momento cumbre de la historia y no puedo enterarme. Sin perder las esperanzas, salgo del toilette (perdonen la huachafada) a paso firme tarareando run my baby, run my baby run....

Al final de la larguísima jornada debo regresar a mi hogar, con todos los riesgos que eso implica. Mirada asesina para todos, sujetando con firmeza mis cosas, evitando el choque con cualquiera porque una nunca sabe cuando se puede cruzar con un carterista profesional de esos que se apropian de todo el contenido de tu bolso (lleno de boletos en mi caso) sin que tú notes cuándo pasó y cuando lo notas el desconcierto es tal que bien te podrían tomar como una de esas estatuas vivas  y hasta te pueden lanzar unas moneditas. También puedes encontrarte con los poco sutiles cogoteadores que siempre van en grupos de cinco así sea para interceptar a un pensionista o, en mi caso, a una chica que a la hora de la hora no tiene mayor reacción que el balbuceo ininteligible y clásico del "no me hagan daño". Así que para evitar esas escenas vergonzosas voy acelerando mientras repito mi mantra personal run my baby, run my baby run....





Otrosí adjunto: Video para la ocasión, con la siempre divina Shirley y su excelente Basura.