miércoles, 10 de febrero de 2016

Placeres culposos

Le voy dando vueltas al tema, después de todo, algo dentro de mi me dice que no es algo que se pueda admitir tan alegremente sin tener una sensación de ardor en las mejillas (osea, vergüenza)....

Ni modo, lo que sigue es una muestra más de que los gustos son arbitrarios:


Pero resulta que la canción me gusta. Si bien el coro cansa de tanto repetirse y los alaridos de Thalía son algo desconcertantes (en el mal sentido), nadie puede negar que la letra pega y no resulta sosa como muchas otras baladas. El clásico saxo de finales de los ochentas e inicios de los noventas no desentona. Y bueno, ver a una Thalía joven, moviéndose de un modo que no va para nada con la canción y casi casi en ropa interior, resulta desconcertante (en el buen sentido).



En la intimidad me gusta mucho mucho y ahí sí es letra, interpretación, música y toditita Thalía. Agradezco mucho al destino/ventura/sino/azar/hado/fortuna o como sea que quieran llamar a esa fuerza que hace que las cosas sucedan, el haberme puesto en ese bus de transporte público cuyo chofer, sin el menor sonrojo, puso su CD de greatest hits y, entre sueños y delirios llegó a mis oídos eso de "voy a verte, voy a tenerte,,,, voy a dejarte huellas, en la intimidad", que por cierto, fue lo único que mi memoria pudo retener. Luego Google hizo su magia.



Es la única que me ha gustado desde siempre. Sacando cuentas, yo tendría unos seis años cuando la escuché, fue ahí que mi lado sentimental (exacto, tengo uno) apareció y el pianito me conmovió de tal modo que, aún sin entender mucho de la letra, la hice mi favorita de ese entonces. ¿Ahora? Sigue conmoviéndome el pianito y me frustra mucho eso de "el mundo no era para este amor....".




No tengo mucho que decir, me gusta más la primera Thalía.

¿Eso quiere decir que la actual Thalía también me gusta?

No tanto como eso, pero resulta que hay una canción que estuvo dando vueltas por todos lados hace unos años y creo creo que es lo más nuevo que ha sacado. No la comparto porque es demasiado edulcorada para admitirla públicamente.

Nunca tanto.