lunes, 26 de mayo de 2014

Ciega

No es una relación amor/odio, al menos no de mi lado. No sé si ella ha llegado a odiarme alguna vez, espero que no, pero estoy casi segura que me quiere y mucho.

Me han dicho muchas veces que me hace daño, que debería dejarla y lo he intentado, pero los resultados son rotundos fracasos, siempre vuelvo a ella.

No soy tonta, no me creo su cuento de felicidad y buena onda, creo que lo que más me atrae es el lado oscuro que tiene y que es evidente para todos. Para algunas cosas tiendo al auto-flagelo (también me gusta el fútbol) y si ella me lo proporciona, pues lo acepto.





¡Cheers!

miércoles, 14 de mayo de 2014

Otro aporte



Me toca hacer una pequeña introducción a la historia que me comparte la que, a estas alturas, vendría a ser  hincha #1 de mi blog. Yo poco a poco la persuado de que se cree uno propio pero dice que le gana la vergüenza…. Una vergüenza selectiva la suya.

No comparto su filosofía, una puede llegar a hacer muchísimas cosas y todas cargadas de adrenalina, sin necesidad de convertirse en una puta. Ser una puta no te garantiza diversión y sí mucho vilipendio, ser una puta te estigmatiza casi para siempre ya que ser puta no suele ser una “actividad” privada, ser puta requiere de habilidades casi excepcionales en el arte del escabullimiento y la actuación…. En resumidas cuentas, ser puta no es nada divertido ni placentero excepto para las verdaderas putas. Y ese no es el caso que viene a continuación.
Con ustedes, “Lourdes”

ERES



De tu alpiste me cansé, amor de medio tiempo, se pareció tanto a ti…tantas letras de canciones que a lo largo de mi vida quedaron grabadas subconscientemente, ahora frente a sus melodías las identifico como mías y Frankie Ruiz no se equivocó, es imposible amor…hoy he decidido que te tengo que olvidar…



11 años, mas 2 de kinder… todo suma un gran ciclo de santidad, complementado con la ortodoxa educación recibida de padres y profesores católicos que siguen casados (no sé cómo se soportan) y un rostro de niña buena que lo único que ha hecho es ahuyentar a los lobos feroces y atraer chibolos que me confunden la edad. Siempre he tenido amores de los peores, de los que me ilusionaron, pero todos al fin y al cabo, correctos. Jamás fui infiel, jamás un pecadito, las mujeres no deben ser putas -me decía mi tía- una se debe a su marido y se le respeta, tu reputación es lo que vale. Y por no ser “puta” ¿Me estaba perdiendo la adrenalina de la vida? Pues sí…



Hace unos meses, por esas causalidades, conocí a “Andy” o “Loco” que para mayores detalles llevaba ese apodo consigo por no solo haber pertenecido al Comando Svr ,si no por su historial de rompe reglas. Fue en una reunión, esa misma noche bailamos, chapamos y seguimos bailando el mambo en su habitación, en plena reunión. Sí, en su habitación, con su mamá y su papá en casa, adrenalina pura… al día siguiente todos en su familia (y los invitados también) sabían del pecado y yo de lo más cara de palo me despedí de la madre con un beso a lo Judas y un GRACIAS (gracias porque su hijo me hizo el favor, ya hace tiempo que no la veía). Estaba extasiada, jamás hubiera hecho eso en mi vida, pero lo hice y me gustó y la vergüenza me valió madre, porque lo disfruté y por primera vez en mi vida rompí la REGLA. Eso mismo: me valió un letrero de PROHIBIDO EL INGRESO A ESTA CASA y lo que pensé que sería adrenalina de una noche se convirtieron en varias…



Durante la semana, satisfecha por la travesura de aquel sábado, mi teléfono sonó, era “Andy”, quería verme, me sorprendí, pensé, como decía Pedro Suárez Vértiz en Talk Show a pesar de todo yo nunca le dije para estar… ehm... pensé que... así había empezado todo y así debía terminar ¿no?”. Ja! yo parecía el hombre y él la mujer, me sorprendió mucho su llamada, pues no habíamos sido nada y sólo fue una noche de adrenalina, pero me invitó a salir de lo más cordial y a la semana nos fuimos de viaje con unos amigos. Ya para ese entonces me había enterado que el loco no estaba solo, que traía consigo una “familia” y mi pecado me estaba significando la entrada VIP al infierno.



Intenté cortarla porque aún seguía con la “firme”, pero aquella noche, en aquel viaje habían tantas estrellas en el cielo y era imposible negarle a ese cielo ser testigo de un pecadito más, total ahí queda me decía y corrimos a la hacienda y bajo la luna con la atenta mirada de las ovejas… tuvimos un encontrón al aire libre y fue espectacular…



Han pasado ya 4 meses desde aquel primer encuentro y hace unos días volvimos a salir, creo que me enamoré, sigo rompiendo la regla, sigo infraganti, sigo siendo la “amiga”, sigo estando en la banca de suplentes (pues aun no debuto de manera OFICIAL en su vida), deseando que las palabras de mi ENTRENADOR se conviertan en ciertas, que hará que entre a la cancha algún día como su TITULAR… y de ser así ¿se acabará la adrenalina?

viernes, 9 de mayo de 2014

Mundo inventado



A lo largo de mi vida he tenido dos sueños recurrentes: uno, a todas luces pesadilla, trataba de mi propia versión del fin del mundo. El segundo, un sueño hermoso que recreaba una zona cercana a mi casa a la cual le colocaba detalles que hacían más fascinante el asunto.

Vivo cerca, muy cerca, a un río. Los primeros recuerdos que tengo de él son de mucha basura, moscas y roedores avezados pero, como yo era pequeña, ese ambiente me causaba interés más que repulsión. Conforme pasaban los años, la gente empezó a cuidar más el lugar y ya no botaban tanta basura, plantaron unas flores, creció mucha vegetación y todo cambió por completo. Es innegable la enorme influencia que este elemento ha tenido en mí.

Volviendo a mi segundo sueño recurrente, su protagonista principal era el río y todo lo que había a su alrededor, en mi sueño no había basura, eran enredaderas y lianas; en mi sueño no habían ratas, eran bagres gigantes del tamaño de ballenas (los sueños se permiten esas licencias); en mi sueño recorría un camino mezcla de jardines flotantes de Babilonia con ambientación vietnamita que seguramente vi en alguna película bélica; en mi sueño existía verdadera armonía entre el caos de la ciudad y la naturaleza ya que se iba de uno a otro lugar cruzando una callecita; en mi sueño todo era perfecto porque era eso, un sueño.

La realidad me dice que el cuidado que le fueron dando al río, el esfuerzo que hicieron por embellecer la zona, el tiempo que invirtieron para hacer de ese lugar algo digno de envidiar, todo  eso, se fue a la mierda. La realidad me dice (y nadie me demuestra lo contrario) que es imposible armonizar a la naturaleza con los avances que se dan en la ciudad, que el progreso de la metrópoli está por encima de cualquier huevada tipo árboles o jardines, lo principal es avanzar hacia la modernidad sin importar si esto significa destruir lo bueno y reemplazarlo por lo funcional, lo práctico.

Tal vez estoy exagerando en mi idea de que la naturaleza está por encima de todo y es intocable, obviamente no es así, sin embargo no puedo evitar escribir esto y paliar en parte el dolor e indignación que siento al ver cómo una sarta de impresentables tomaron por asalto el lugar de mis primeras fantasías infantiles y las destruyeron entre hachazos y jalones. Mi primera reacción mental fue responder con la misma violencia, pero eso me hubiera puesto al nivel de aquellos individuos y así terminaba de espantar a la niña que todavía vive en mi, dejándola sin esperanzas de poder recrear (aunque sea ya sólo en sueños) aquel lugar mágico.

Han pasado dos días y ya lo extraño, de pronto me invade el temor de no poder volver a aquel lugar ni en sueños.

jueves, 1 de mayo de 2014

Próximamente....


UNO: Por algo es el número uno.
DOS: El primer par.
TRES: Todavía consigues medalla.
CUATRO: Mi día favorito de la semana.
CINCO: El de la marquita en los teclados.
SEIS: Con un nueve a su izquierda, es terrible.
SIETE: El preferido por sobre todos.
OCHO: Lo veo protector.
NUEVE: Con un seis a su derecha, es terrible.
DIEZ: Mi primer gran regalo consciente y el dorsal del rey.
ONCE: El primer capicúa.
DOCE: La caja completa.
TRECE: Demasiada mala publicidad.
CATORCE: Punto G.
QUINCE: Sobrevalorado.
DIECISÉIS: De dulces nada.
DIECISIETE: En blanco.
DIECIOCHO: Se aproxima algo.
DIECINUEVE: Primera despedida de base.
VEINTE: Utopía escolar.
VEINTIUNO: Para timberos.
VEINTIDÓS: El segundo capicúa.
VEINTITRÉS: Trascendencia personal y dorsal de “Air”.
VEINTICUATRO: La mejor celebración.
VEINTICINCO: La peor celebración. Cinco veces cinco.
VEINTISÉIS: La publicación de la felicidad.
VEINTISIETE: Grandes ambiciones.
VEINTIOCHO: La negación como mecanismo de defensa.
VEINTINUEVE: Sin llegar ya golpea.
TREINTA: Su única gracia es NO SER cuarenta.