jueves, 30 de abril de 2020

Datos que pronto olvidaré

"Mientras mas tiempo pases con la persona que te gusta, mas atractiva se volverá para ti"

Por eso debo alejarme.

jueves, 9 de abril de 2020

Intromisión

Veo su sonrisa en fotos y sonrío también, confiando en que ese gesto risueño y contento se repita cada vez con más frecuencia. Con la necesidad imperante de ocupar mi tiempo y pensamientos en cosas ajenas a su existencia y en la falta que siento que me hace, me pongo a pensar en mí y mis proyectos una vez termine esta cuarentena, una que está siendo aprovechada por algun@s para purificarse de aquello que les traía cargas y por otros para regodearnos en las angustias que ya cargábamos antes de. Quiero creer que también piensa en mí, anhelo contradictorio y algo nocivo.

Desearía volver a los tiempos libres, donde bastaba rodearme de un poco de naturaleza, ausente ahora para abrirle paso al cemento, y sentirme plena. Tiempos en los que un libro, mi cuaderno, mi lápiz, y una taza de café de ese pequeño sitio descubierto y ahora desaparecido, eran el escenario perfecto para escribir, a mano, las pequeñas frustraciones que tenía mi vida en aquel entonces. No necesitaba más que una visita a aquella calle del centro, famosa por sus libros de segunda, un paraíso para los lectores empedernidos, para excederme sin reparos en la adquisición de pequeños tesoros.

No me arrepiento de nada. En aquella época fui feliz y no lo sabía.

Bastó que apareciera un elemento perturbador para alborotar mi existencia y todo lo que en algún momento fui, desapareció esa persona simple y tranquila para darle paso a mi versión más autodestructiva, de la que me estoy desprendiendo de a pocos, empezando una seguidilla de errores y horrores que me hicieron considerar el sacrificar todo por una idea desquiciada y sin futuro. Nada que agradecer y mucho para aprender. Estuve a punto de perder, pero todavía no gano.

Quisiera borrar algunos recuerdos de aquella etapa, ya que si bien me trajo de esos cambios que una necesita en su vida, todos tenían consigo una carga de culpa de la que nunca podré desprenderme y que servirán de recordatorio permanente sobre lo que no debió pasar, sobre mi debilidad, idiotez e ingenuidad. Muchas primeras veces tendrán la huella indeleble de mi error y tengo que aprender a convivir con ello, obtuve el perdón de quienes lastimé, pero me falta perdonarme yo.

Lo que soy ahora ni yo lo tengo claro, reconozco mis afectos y anhelos, pero sé que no me llevará a buen puerto insistir en ellos, los proyectos no pasan de ser meros esbozos y siento que ya no tengo más cuerda para darle a esto de existir y ambicionar a la vez. Si me hablan de imposibles, me encantaría volver a la simplicidad de mis veintidós años con la experiencia de mis treinta y cuatro, un viaje en el tiempo que me aseguraría un desenlace distinto en la historia con esa persona por la cual empece a escribir este relato desordenado.

Desordenado e imprudente.