jueves, 21 de julio de 2022

Veintisiete

¿A qué saben sus besos? ¿Cómo se sienten sus labios?

Sé que ella se plantará ante mí y con ese cancherismo y seguridad que me desquician, sostendrá mi rostro entre sus manos y se irá acercando poco a poco, con la media sonrisa dibujada en su boca, boca que hará contacto con la mía, seca por los nervios y expectación, para darme vida y calor.

Sé que el primer roce me hará temblar entera, mis piernas se olvidarán de sostenerme y mi corazón, órgano que latido a latido mide la inmensidad de mi amor, bombeará en mi pecho a ritmo de taquicardia.

Pero no puedo paralizarme, no ante este encuentro largamente esperado y, por fin, concretado. Entonces dejo de lado mi inveterada timidez y le rodeo la cintura con mis brazos, acercándome cada vez más, poniéndome en puntitas de pie y así alcanzar sus labios y entregarle los míos. En ese momento mis preguntas tendrán respuesta.

Suavidad, tibieza, humedad y amor, mucho amor. No puedo pedir más, no necesito más, sólo su presencia, su tacto, su calor y su voz (¡¡esa voz!!) en mi oído diciéndome “te quiero, boluda...”.

 

 

Festejemos que la vida nos unió.