miércoles, 30 de mayo de 2018

(Resulta que tenía este borrador para ser publicado hace un año atrás, ya ni recuerdo qué pasó para que lo descartara/olvidara, pero lo encuentro tan publicable como el momento en que lo concebí, así que ahí va)

Hoy tengo la misma edad que tenía Shirley Manson, mi diosa particular, cuando grabó el videoclip de I Think I’m Paranoid, ese donde tan desenfadadamente muestra calzón y piernas (largas, blancas e infartantes) a sus nada virginales 31 años, 8 meses y 26 días. Moviendo las caderas en forma descoordinada, sí, pero con tal desenfado y procacidad que es imposible permanecer indiferente.

Y sí, hoy tengo exactos 31 años, 8 meses y 26 días de vida que ha pasado por etapas tan intensas y absurdas que muchas veces me han puesto en situaciones de paranoia extrema al punto de desear fervientemente poderes sobrenaturales que me ayuden a ver más allá de lo evidente. Y al igual que mi diosa particular en esta canción, a veces como que me da igual el nivel de vejamen al que sea sometida, siempre y cuando mis demandas, así como el daño mental, sean satisfactoriamente compensados.

No se puede acusar de ingenua o ilusa a Shirley por haber escrito semejante declaración, en absoluto. Todo parte del simple y maravilloso hecho que Ms. Manson está más recorrida en los avatares enfermizos de la vida y es perfectamente consciente de lo que transmite, por ello lo comparte de manera tan abierta y te hace ver que, mientras  humano, se te permiten y entienden todos los excesos en los que caíste. Simplemente debes estar preparada para las consecuencias de aquello, lección que aún estoy llevando.

Hay mucho que agradecer a la vida, porque por más palo que meta, las satisfacciones privadas han valido todas y cada una de las noches de insomnio. En cuanto a las satisfacciones públicas, basta ver esta joya....



viernes, 25 de mayo de 2018

Lunes

El invierno me recibe con estornudos, escalofríos, fiebres y delirios.

Aun así, siempre es mi estación favorita.

Y sí, estoy a la espera de la cura para la gripe.



lunes, 7 de mayo de 2018

Garbage's Lessons (6)

Lesson six

A veces te sientes enferma. De una enfermedad incurable

Pero no tienes explicación científica o manifestación fisiológica que la respalde, solo una permanente sensación que toda tú estás en falla generalizada y permanente. La cura la conoces, pero obtenerla es parte de aquello que definimos como “vida de mierda”.

A pesar de ello no te rindes y buscas ayuda, profesional, experimental, vivencial, chamánica, que te de algunas luces sobre cómo salir del atolladero en el que te encuentras. Obviamente, no encuentras respuestas que resuelvan tu lamentable situación, entonces, pasado un tiempo imprudencial, admites tu fracaso.

La cura es esa que jamás podrás obtener, la misma que te puso en esta situación y que no viste venir por más alertas que tus compañeras de armas (tus personalidades múltiples) te pusieran en frente. Ahora, hundida hasta la punta de tu más largo y plateado cabello, sólo te queda refugiarte en los personales y privados gustos que cultivas desde hace varios años, los que reforzarán tu idea que la mejor terapia está en escribir sandeces y escuchar a tu diosa particular.

Diosa que, para estas cosas, tiene mejores formas de expresar y liberar el veneno de tu cuerpo.

Yeah.... I need a hitman