martes, 31 de diciembre de 2019

2020: Pórtate bien

¿Toca hacer un recuento de este año? Toca hacer un recuento de este año. Perdonen el cliché.

Uno de aceptación, de adiós, de descubrimiento, de experimentación, de dolor (con su respectiva cuota de terror), de estreno, de desprendimiento y de maduración. Demasiadas cosas por asimilar, para resolver y para recuperar, que el aumento de cabellos grises está plenamente justificado, sumado a una serie de impertinentes problemas físicos, me hicieron dar plena cuenta que el 2019, por buenos y malos motivos, será inolvidable.

La forma en cómo logré aceptar mi bisexualidad, el tiempo que me tomó (dos semanas) y las consecuencias casi inmediatas, me libraron de un peso que venía cargando desde casi siempre, pensando durante muchos años que era un mito urbano o simple moda, llegando a afirmar, sin ser consciente que me disparaba a los pies (mi deporte favorito), que la bisexualidad no existe. Y siendo yo una persona de incontables equivocaciones, esta es una que merece ser enmarcada por su alto grado de absurdidad. Tengo que agradecer a cuatro de mis amig@s que con sus puntos de vista totalmente diferentes entre sí, me ayudaron muchísimo en el rápido proceso de asumir que ahora tendré el doble de opciones…. En ser rechazada.

Lo más bravo, hay que decirlo, estuvo en darle fin a una tortuosa historia de amor (y posterior desamor) que me tuvo atrapada durante diez años, diez años que nunca recuperaré, diez años en los que le entregué mi voluntad a una persona, lo demostró con creces, altamente tóxica que terminó por contagiarme su radioactividad al punto de convencerme, muy sutilmente, a renunciar a vínculos fuertes y sanos que habrían resultado impedimentos para que nuestra relación (que nunca fue tal) prosperara. Perdí la cuenta de las veces que lloré y deseé darle cabezazos a las paredes cuando los planes no resultaban, tengo sofocones de auto-odio cuando recuerdo el dolor causado a tercer@s, puesto que por más intenciones de no dañar haya tenido, lo único que conseguí fue eso, dolor y más dolor. Debo aclarar que si esta historia fue una de amor/desamor, fue básicamente el de mi amor/desamor, ya que estoy convencida que de su parte hubo nada de buenos sentimientos. No hay cosa positiva que pueda sacar de aquello y espero sí sacar más lecciones que las aprendidas hasta ahora, siendo una de las más importantes el de priorizar mi salud mental y mi estabilidad emocional.

Descubrí también, que había vida (y qué vida) después de decir adiós, pero como las lecciones no se aprenden de forma inmediata, tuve que pasar por más dolor (en plena experimentación) para dejar de idealizar el amor. Porque el amor, antes que todo, duele y sólo cuando duele es que te das cuenta que sí, es amor. Y concluyendo eso no puedes más que aceptar que el amor, incluso los bien llevados, causa estragos en tu salud física y mental, te aleja de la cordura, te vuelve egoísta y provoca incontables miradas perdidas que hacen que tu jefe te invite un par de cervezas para conversar contigo y putearte paternalmente con la finalidad que dejes de fantasear imposibles y te concentres en el descargo que hay que presentar antes que venza el plazo. A manera de “bonus track”, me gustaría mencionar las TRES declaraciones que fueron aceptadas y que en cuarenta y ocho horas eran rechazadas…. Ilusión, ilusión, ilusión y sólo dolor como saldo. Es lo que es.

Si hay algo que me caracteriza siempre es mi falta de control en momentos difíciles, pero lo que pasó aquella noche podría decirse que resultó necesario. ¿Resultó necesario? Pues no tengo la respuesta, ya que las largas noches insomnes pensando en lo que pasaría una vez la verdad sea revelada ante una de las personas más importantes de mi vida, nunca me dio luces sobre lo que convenía hacer. Y ahora que no existe más este inconfesable secreto, no me siento aliviada y definitivamente no soy una mejor persona, si conseguí algo fue una marca indeleble que estará ahí y que sólo el tiempo dirá si podrá ser totalmente superada.

Todo podría resumirse en “año de mierda”, pero la simpleza, si bien contundente, de esta etiqueta, me empuja a seguir tecleando. Con todo eso, igual tengo mucho, muchísimo que agradecer, tanto que a veces me da por pensar que el destino/ventura/sino/azar/hado/fortuna o como sea que quieran llamar a esa fuerza que hace que las cosas sucedan, tiene una inexplicable simpatía por esta servidora.

No tengo metas, no tengo propósitos.

viernes, 29 de noviembre de 2019

(...) Flung out of space

Qué dulce tortura.

Escucharte una y otra vez.


lunes, 26 de agosto de 2019

Tú cuídate

Está canción llegó hoy, sí, hoy, a mis oídos....

"Llena dos copas y vamos a bailar tú y yo"


lunes, 12 de agosto de 2019

Es lo que es

Lloro cuando no queda más por hacer.

Lloro cuando las palabras se acabaron.

Lloro por esta letras que no son mías, que llegaron a mi vida un poco tarde, cuando la esperanza ya es nada....

"Todo dice “Sé delicado y espera”, pero la delicadeza y la esperanza ya no sirven más acompañadas: la esperanza, ahora, debe ser impetuosa, entre violenta y sexual, o no será nada."

martes, 18 de junio de 2019

Semana de finales

Las primeras propagandas de la nueva serie de Warner Channel (allá por el 2007) me hicieron renegar un poquito por esa onda geek, por aquel entonces incipiente, que se hacía evidente al mencionar Leonard la botella de shampoo con la forma de Darth Vader y la opinión que su nueva vecina, Penny, pudiera tener de él a causa de ello.
No recuerdo cómo ni por qué, a pesar de esa primera impresión, empecé a ver The Big Bang Theory y volverme una fan más de las impertinencias de Sheldon, las inseguridades de Leonard y la natural, evidente y encantadora "torpeza" de Penny, mi personaje favorito. Vi la final de forma adelantada, salteándome prácticamente las últimas tres temporadas, de las que sólo tengo una vaga idea pero que igual me sirvió para acomodar el contexto de los tres últimos capítulos, sumados al flashback que sirvió como introducción al capítulo final.... Nostalgia y algo de lágrimas recordando épocas menos complicadas, libre de responsabilidades, donde era más fácil escapar de la realidad que enfrentarla.

En los días previos, fui testigo (casi en primera fila) de uno de los finales más esperados y de resultado más decepcionante de la historia de la televisión mundial: Game of Thrones.
Un par de meses antes, Patricia me convocó a unas metódicas maratones sabatinas de cinco horas, en las que nos poníamos frenéticamente al día en una serie que, mientras tuvo el apoyo de su fuente original, los libros de George R. R. Martin, fue de gran calidad tanto en adaptación como en un casting casi inmejorable. Para el primer sábado era ya una fan acérrima, para el segundo sábado estaba preparada para sostener (acaloradas) discusiones sobre por qué tal personaje hizo eso y no lo otro, mientras que entre semana buscaba información o teorías que apoyaran mi postura. Finalmente llegó el estreno de la temporada final, cada capítulo más "polémico" que el anterior y que a pesar de ello seguía generando un sinfín de emociones durante las seis cortísimas semanas que duró, aunque claro, muchos dirían que al ser la más floja de todas, estuvo bien que la tortura durase poco. Pero no fue en absoluto así, puesto que luego de la puteada con la que terminábamos todos los episodios (excepto aquel del memorable not today), seguíamos con los intensos debates respecto a quién terminaría sentado en el fundido trono de hierro. El último capítulo, otro en el que arranqué y terminé bañada en lágrimas sin querer aceptar el cruel sino de Daenerys y Drogon, lo vi sin Patricia, pequeña traición que espero sea perdonada algún día, pero que estuvo justificada con el último final que relato en este post.

Y es el final de una historia de la que más me ha costado despedirme pero cuya continuidad era insostenible, ya que si bien en algún momento pareció posible la renovación de una temporada, nos dimos cuenta que este giro de tuerca, por más inédito que resultara, a la larga sólo iba a traer decepciones. Cuando veo la enormidad de tal decisión, cuando me permito un respiro para asimilarlo, cuando caigo en cuenta que no hay marcha atrás.... la voz que me hace el dictado se hace cada vez más baja y poco a poco voy quedándome en el silencio absoluto. Se podría decir que el destino fue cruel y se ensañó al darnos una pequeña esperanza, pero los errores cometidos no pudieron superarse y, humanos al fin y al cabo, el rencor terminó dominando la escena.
Duele más de lo que una podría imaginar, más aún si se tiene en cuenta que el receso entre la penúltima y última temporada duró años, años de incertidumbre donde no podía evitar acordarme de cuando en cuando de su existencia. Algunos podrían ver en el desarrollo de la sesión final algo muy forzado, pero yo, que lo viví y sentí en carne propia, puedo acreditar con total seguridad y objetividad que fue honesto, verdadero y natural, pero que, tal cual lo dijo ella en nuestra ultima conversación: Duró lo que tenía que durar.


viernes, 31 de mayo de 2019

I think I'm paranoid

I fall down just to give you a thrill
Prop me up with another pill
If I should fail, if I should fold
I nailed my faith to the sticking pole

(....)

Steal me, deal me, anyway you heal me
Maim me, tame me, you can never change me
Love me, like me, come ahead and fight me
Please me, tease me, go ahead and leave me
Bend me break me
Anyway you need me
As long as I want you baby it's alright

Cantaba mientras caía por las escaleras al huir....


lunes, 20 de mayo de 2019

Black sheep

Ayer tuvimos la más honesta e íntima de las conversaciones de nuestra larga y corta historia. Larga por los años acumulando resentimientos que se vieron reducidos a nada con un poco de valioso contacto. Corta porque ese contacto en verdad resultó poco, poco para lo que pudimos ser, poco para lo que había por dar. Ayer nos acompañamos, nos consolamos, nos apoyamos y, sin buscarlo, compartimos otro final, uno de ficción, que nos daba, aún sin saberlo, el cierre perfecto.

Pude prolongar más este vínculo, pero tal y como se lo dije, a la larga iba a doler más y yo estoy en un aprendizaje del desprendimiento que me está enseñando, casi a la mala, que eso de “cortar por lo sano” es más que un cliché, es una decisión que debo asumir para poder vivir tranquila, para curarme y para liberarme de una toxicidad que nunca busqué, pero a la que me aferré como una tabla de salvación que en realidad sólo me hundía más y más. Y ella no ha sido ajena a eso.

Pero, a pesar de todo, ella me ha demostrado una fortaleza que, nunca se lo dije, he envidiado más que todo lo demás, nunca tuvo miedo a decir y hacer las cosas que yo, por insegura, no me atrevía a proponer, tampoco se cortaba al momento de llamar a las cosas por su nombre, ser directa, por más que eso generara uno que otro mal entendido o magulladura en mi ego. Esa misma “honestidad brutal” me trajo pequeños momentos de felicidad, con cada revelación sobre lo que yo significaba en su vida, algo en lo que no pude ser recíproca, pues tenía y aún tengo miedo por verbalizar estos sentimientos de los que ahora deberé desprenderme.

Mientras tomo café en mi nueva taza favorita, me doy cuenta que esta es una declaración tardía, perdí tiempo con reproches absurdos, producto de mi inmadurez y de la venda que por mucho tiempo insistí en tener sobre los ojos, pero también es una declaración sentida que aun así no alcanza a expresar el quiebre interno por el que estoy pasando.

Espero que esta canción le haga recordar lo mismo que a mí.




sábado, 4 de mayo de 2019

I have a new obsession

Empecé, como casi todo en mi vida, a la inversa.

Ante la insistencia de Delilah en ver Captain Marvel, me entró la curiosidad por ver la película de marras, curiosidad que se transformó en unas ganas irrefrenables de contemplarla en el écran luego de enterarme que Garbage y la divina Shirley Manson habían prestado una de sus canciones para que forme parte del soundtrack. No había más que hacer.

En realidad, debo decir que lo único que no me gustó de la película fue la actitud de los fans del MCU al tildarla de políticamente correcta y, en algunos casos realmente absurdos, de "feminazi" (término más que suficiente para que se me hinche la vena de la frente), incluso antes de su estreno, hecho lamentable que nos deja bien en claro que las iniciativas inclusivas, hasta las motivadas por temas netamente comerciales, aún no tienen el debido respaldo.

Diatribas aparte, este primer contacto con Brie Larson me entusiasmó bastante, buscando toda referencia que me confirme que mi nueva obsesión estaba totalmente justificada....

¡Uffff!

Es así que me animé a ver Room, una sugerencia que Netflix me hacía de cuando en cuando y que yo omitía por no tener ninguna referencia más allá del Oscar otorgado por su interpretación y porque su argumento sugería un drama de llanto fácil. Pero estaba equivocada, ya que desde mi inexperto análisis de las intenciones de los directores, supe ver en esta película un tratamiento bastante acertado de la trama principal, sin caer en escenarios obvios y sin el facilismo del que renegamos en muchas ocasiones, presentando escenarios reales y gente imperfecta que saca a relucir sus peores rasgos, siendo Brie Larson espectacular al momento de reflejar todas esas taras. Qué bueno que tuvo el reconocimiento unánime de los premios en aquel año....

Me quebró....

Finalmente, está el papel, tal vez, más lúdico de su carrera, en una película que ni siquiera protagoniza pero que quedó en la retina de muchos, interpretando a la malvada ex del héroe de turno y cantando una canción cuya letra resulta más que aleccionadora para aquell@s empeñados en complicarse la existencia con sus tonterías, aún cuando éstos, como en el caso de Scott Pilgrim, no se den por aludidos. Excelente canción que, antes de siquiera darle un sentido a su letra, me enganchó por la evidente y sensual descordinación mostrada por Brie en su escena principal....

¡Uffff! X2

Es así como he ido enganchándome a una actriz que, ya lo veo, me deparará muchas y secretas satisfacciones, las que dependiendo del nivel de alboroto que me cause, servirán como impulso para mis nuevos objetivos.

miércoles, 20 de febrero de 2019

How to fall in love in a KFC line....


Historia Uno: Delilah y yo estamos haciendo cola en la caja del KFC, mi chatarra favorita de todos los tiempos, mientras tenemos una de nuestras recurrentes conversaciones de con-quién-estarías-si-fueras-gay, una lista que actualizamos de cuando en cuando y que ya alcanza la centena, todas inalcanzables, vale decir. Entonces me pregunta por LP, ¿has escuchado a LP? Te va a gustar, abre el YouTube y busca de manera frenética hasta que encuentra la canción, me pide los audífonos que siempre tengo colgados y empezamos.... Nunca me importó tan poco esperar a que me atiendan, los cinco minutos que duró la canción estuve en una burbuja ajena al bullicio que me rodeaba, luego levanté la mirada hacia Delilah y me di cuenta que ella también había estado en su propio mundo, ambas con los ojos húmedos y enmudecidas por lo que vimos y escuchamos, ella por enésima vez y yo por una primera e inolvidable vez.

Historia Dos: A esta “primera vez” le siguió un “después” que ha mantenido mi burbuja más o menos intacta, pero con una sensación distinta. La canción y su voz (esa voz) son espectaculares, pero me faltaba procesar la letra y juntarlo en un todo cuyo resultado final, en menos de dos horas, me perturbó a niveles que no creía capaz en una canción que no sea de Garbage. Si hago un paralelo con mi historia particular (porque siempre hago paralelos con mi historia particular), esta canción podemos cantarla los dos, dependiendo de la estrofa. Cierto es también que la podría cantar toda yo, dependiendo del nivel de "autoinculpación" con el que ande en el momento. Me gusta estar enamorada, estar enamorada es lo mejor, quiero vivir enamorada.... Pero el amor siempre tiene una carga que no todos están dispuestos a soportar o asumir y no podemos obligarnos si la cobardía nos gana.

Epílogo: Las circunstancias te obligan a madurar y a desprenderte de las ataduras con las que anduviste por mucho tiempo (tanto que hasta les agarraste cariño), no quieres sonar tan categórica, no eres así, pero vas entendiendo que cada vez dolerá menos. Pasarás a una nueva etapa con oportunidades antes siquiera impensables, te emocionas, te aceleras, hiperventilas, te paralizas.... Das el primer paso.

Igual, siempre dolerá.