Lesson seven
Accidente,
desastre, chiste.... todo eso y más, producto de una noche, para bien y mal,
inolvidable.
Pero, ¿cómo
se llegó a esto?
La
respuesta siempre estará en el alcohol y su conocido efecto en mis
articulaciones nerviosas y su poderosa capacidad de anular mi buen juicio, que
sí lo tengo, para terminar amaneciendo en una habitación semi oscura, con menos
prendas de las que me habría gustado vestir, tan aficionada a gorras,
calentadores y chalinas para este invierno infame, parpadeando incrédula y
todavía un poco mareada, captando la situación segundo a segundo, con vergonzosos
flashbacks que mi mente traía a
colación, dándome cuenta que le había dado una vuelta de tuerca a mi vida, una
vuelta sin retorno.
Mientras me
levantaba lentamente y con cierta dificultad (no quería despertar a mi roommate) fui presa del pánico al no
saber bajo qué circunstancias se había consumado el crimen, felizmente, un
nebuloso recuerdo vino a mi rescate para darme tranquilidad, tranquilidad que
fue mayor al ver evidencias del uso responsable, tranquilidad que se desvaneció
cuando volví a caer en cuenta que, precauciones aparte, había caído en el
espantoso cliché del “choque y fuga”.
No responsabilicé
al alcohol, puesto que estando sobria soy plenamente consciente de las
tonterías que me invaden cuando empino el codo más de la cuenta, más aún en
circunstancias de extrema vulnerabilidad (circunstancia en la que aún me
encuentro) la que se vio maximizada por este meneo no planificado.
Pero como
no ya tenía sentido llorar sobre leche derramada (je je je), un rápido examen
mental me hizo ver que la situación no era tan grave como parecía, que cosas
así se dan a diario y la gente sigue su vida con el mismo rumbo incierto de
siempre, él y yo podríamos seguir con la dinámica de siempre y nada tendría que
cambiar por un simple, divertido y liberador “revolcón”. Mi tendencia a la
tragedia se vio considerablemente disminuida y poco a poco pude soltar los
hombros, tensos hasta ese momento.
Finalmente,
quité algo del misticismo que le ponía al sexo, reconociéndole siempre su alta
capacidad de mejorar mi estado de ánimo, confirmando que es mi actividad física
favorita y definiéndolo, a título muy personal, como una pequeña maravilla
compartida.
Mi
diosa particular nunca falla para estas cosas y, salvo el asunto de la girlfriend, esta batalla interna bien
podría ser mía.... Shake it off!!