lunes, 3 de febrero de 2014

¿Qué? ¿Ya?

Ayer cumplí un año en este trabajo, pero como ayer fue domingo decidí hacer la "celebración" el día de hoy que me encuentro trabajando y con pendientes hasta la nariz (que no es corta) que me traen bastante acelerada. Pero como la procrastinación se ha ido convirtiendo en mi sello personal desde hace mucho, en lugar de avanzar con los pendientes, me encuentro escribiendo este post. No piensen mal, soy procrastinadora pero con la suficiente habilidad para que mi jefe no se de cuenta.

Es el primer trabajo en el que llego al año, los anteriores no llegaron a interesarme tanto (ya sea por la paga o la labor) como para retenerme todo ese tiempo. Aunque en mi primer trabajo me faltó un mes para completar el año, reconozco que fue un berrinche/arrebato mi renuncia, pero en ese momento no estaba nada dispuesta a continuar y pasado ya tanto tiempo creo que éste me dio la razón, seguir ahí habría sido una tortura indecible. Con el siguiente trabajo no hubo tanto arrebato y mi renuncia fue pensada durante un mes, un mes en el que iba acumulando razones para largarme, llegado el momento de hacerlo me di con la sorpresa de que había una cola de no menos de veinte personas esperando a hacer el mismo trámite; sin duda alguna la empresa estaba de malas y yo la abandonaba al mejor estilo de las ratitas polizones que huyen cuando el barco está por hundirse, debo aclarar que mi salida no tuvo nada que ver con el hecho del tambaleante estado de la empresa, simplemente me fui.

No me he puesto a pensar qué hago aquí o porqué he durado tanto en este sitio, desde lejos es el trabajo en el que tengo más responsabilidades y el que más me exige hasta al punto de haber completado un mes entero de despertares en los que pienso seriamente hacerme la enferma y faltar. Pero algo me impide hacerlo y supongo que es una mezcla de gusto por lo que hago más el no quedar mal con una pizca de eso llamado "responsabilidad". No veo cerca una renuncia, mucho menos un despido, lo único cercano es el plazo para presentar unos papeles, mientras yo sigo escribiendo acá.