sábado, 7 de noviembre de 2020

No existe "poner la mente en blanco"....

¿Cuál es mi relevancia en el mundo? ¿Tengo alguna? ¿Seré como el aleteo de la mariposa que provoca huracanes a distancia?

Sé que dejaré huella en alguien, parte de mi entorno, cuando me toque no estar, pero me gustaría muchísimo saber el nivel de impacto de mi ausencia.

Sin venir a cuento, más allá de los minutos que me separan de un nuevo año en mi vida, en los últimos días me obsesioné más de lo acostumbrado a lo que viene después de ese acto irreversible y definitivo que es la muerte.

Partiendo de mi teoría de la energía que pasa de cuerpo a cuerpo, tal vez en este momento esté viviendo mi sétima vida y no me entero, puesto que la memoria sólo perdura lo que el inquilino físico aguante.

Tal vez tenga alguna lápida o nicho con los restos de lo que alguna vez fui.

¿Será mi energía infinita?

Nunca tendré la certeza de lo distinta que habría sido mi vida y la de las personas en mi mundo de no haber acontecido esta pandemia que cada vez nos deforma más.

Esperaba los 35 desde los 30. Hoy sólo quiero que pase pronto.

El encierro impuesto, la distancia tirana.

No es natural.

Digo mientras en mi mente grito, al mismo y pasmoso bajo volumen.