Después de mucho tiempo vuelvo a
tener un televisor en mi habitación, ayer por la noche me arrullé mientras veía
la primera película de Los Expedientes X y acaparé mis sueños con excavaciones
de pequeñas cabezas alienígenas.
A pesar de tan perturbadoras
imágenes (todavía no las puedo sacar de mi mente) agradezco un poco la
variación onírica que me ha librado de escenas vividas o imaginadas por mi
inquieto cerebro, influenciado por mi más anhelado deseo que está complicándose
día a día y que me tiene confusa y ansiosa, un pequeño respiro en los sueños
recurrentes viene bien.
De pronto me invade una inquietud
e imagino a mi aturullado subconsciente mezclando escenas en las que dirijo una
mirada romántica hacia una persona con cabeza de extraterrestre, o combatiendo
a seres de otro planeta que tienen un rostro humano familiar…. Qué jodido y
absurdo.
Tal vez debería dejar el televisor a un lado y
refugiarme en algún libro nuevo, ya que los aliens y las conspiraciones
gubernamentales presentados por escrito no me llaman nadita la atención, tal
vez debería empezar con mi última adquisición (cortesía de la cada vez más cara
Feria Internacional de Libro) y comprobar que Saramago con El hombre duplicado muestra que los temas pueden ser similares,
pero el talento jamás se copia. Tengo héroes indestructibles.

