No es una mera
cuestión sentimental, pero creo creo que hasta ahora es lo mejor que he escrito
y se superlativiza (si vale el término) teniendo en cuenta que fue mi primer post,
la primera vez que escribía para un público más amplio que seis (personalidades
múltiples y yo) y que andaba medio alterada por cierto sentimiento que me iba
consumiendo poco a poco y para el cual no le encontraba más remedio que sacarme
el corazón y reemplazarlo por un bypass para que el tema ese de la circulación sanguínea
no se vea afectado.
Se cumplen hoy cinco
años exactos del día en que pude terminar con semanas de presión que me iba
imponiendo a medida que veía aquel blog con publicaciones diversas y todas tan
interesantes que despertaban los más animados intercambios de ideas entre la tropa
de “atormentados” o "tormentosos" en la que me encontraba, demostrar con lo escrito que era
merecedora de estar en tan selecto y atípico grupo y no como simple
espectadora. Y llegó en el momento menos imaginado, puesto que cuando me senté a
tomar ese café no esperaba escribir nada y mucho menos a mano, pero pensé (cosa
extraña en mi), pensé y luego escribí. Todo se dio en ese momento, todo.
Sobre el tema
central de aquel post ya casi no queda nada, ese sentimiento devastador fue
canalizado hacia una bonita y fuerte amistad. Meses más tarde me vi envuelta
por otro sentimiento devastador y fulminante del que todavía sigo
recuperándome.... Sé que lo conseguiré ya que aquella primera experiencia me demostró
que cuando se trata de imposibles no existen los imposibles.