viernes, 28 de noviembre de 2014

Produciendo

Creo que nunca terminaré de entender a esta vida de mierda: tienes de los días aburridos, los divertidos, los olvidables, los que quisieras olvidar y no puedes, los que recuerdas no debiendo recordarlos, los que quisieras recordar al detalle pero tu neurona responsable de aquel recuerdo murió en tu última borrachera, los días grises aun con el sol brillante, los días memorables aun con la lluvia de chiste que cae en esta ciudad.... Días de todo tipo, días que nunca te cogerán preparada, días que no volverás a vivir, días que deberían dejarte lecciones. No aprendo nada.
 
Ya lo mencioné, pero ahora lo entiendo. Vargas Llosa dijo en una entrevista que la felicidad no produce buena literatura, lo correcto para mi sería decir que la felicidad (o lo que creía que era) no produce literatura, punto. Sintiéndome miserable*, como hoy, las palabras se reproducen en la pantalla a una velocidad alarmante, alarmante como la falta de oxígeno que experimenté después de 10 minutos trotando, alarmante como la rotura de mi pantalón cuando quise subir el cierre, alarmante como la ingenuidad que sigo mostrando en situaciones poco convenientes, alarmante como mi pasividad al seguir con la llamada de ella sabiendo que no tenía nada bueno que decirme.
 
Una mandada a la mierda a mis taponeados pulmones y corazón (cortesía de KFC), a mi poco resistente pantalón que se acobarda ante una mínima presión, a mi yo ingenua que sigue esperando lo mejor del puto destino y, por último, una mandada a la mierda a mi yo pasiva que piensa en las mejores respuestas cuando ya no tienen razón de ser, todo porque le gusta repasar una y otra vez las situaciones incómodas que su cabeza loca le ha hecho padecer.
 
Cuánta razón tienes, Marito....
 
*Una de las tantas acepciones de la palabra, no hay que ser tan literal.
 
 
 
 
¿El video? Lo que estoy escuchando en este momento.
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Grandeza efímera


Hubo un tiempo en el que pensé que lo mejor que podía hacer por la vida era dedicarme a camionera, pasar mis días de un lado a otro, en solitario, con mucha música de fondo y un horizonte cambiante como vista panorámica.

Mi trabajo soñado era perfecto por donde se le mirara, me iba a dar la libertad que necesitaba, tenía entendido que la paga era buena, iba a conocer nuevos sitios y a manejar un maquinón que me daba la sensación de poder infinito, no me importaban los contratiempos que podría tener en mi condición de sugestión extrema, los procesos biológicos que nunca faltan y el maleteo asegurado. Yo suelo ser guerrera en la teoría, cuando trato de ir a la práctica entra en juego mi naturaleza desidiosa.

Cualquiera pensaría que fue un sueño de febril adolescencia, pero esa idea rondaba en mi cabeza hace unos meses nomás, tiempos en los que me creía capaz de cualquier cosa por el simple hecho de quererlas…. La intensidad de lo que quieres debe ser fuerte, lo malo es que a veces no es suficiente querer.

Y aquí estoy, fantaseando con la cabina de un tráiler y sus muchas utilidades, sentada en mi silla giratoria con un teclado y monitor como vista panorámica.



                                          Representación fiel de mi sueño.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

No es para bailar

Hay de esas canciones románticas que hablan del amor, sea o no correspondido, tenga final feliz o desastroso, te genere remordimientos o una gran felicidad. En fin, creo que sabemos muy bien que cuando se le canta al amor, el disco ya es harto conocido.

Excepto con GARBAGE....

Tiene en #1 Crush la canción que, en mi personalísima opinión, resume lo que es el enamoramiento fulminante, decidido, total e irracional que te hará cometer miles de locuras, rara vez te dejará con sentimientos de culpa y muchas veces te preguntarás qué vendrá a quitarte la vida a cambio de dejarte perder en ese amor. Cosas diversas se me vienen a la mente cuando pienso en lo que motivó a la divina Shirley a escribir esa canción, con cada palabra vas perdiendo todo el sentido de la prudencia y simplemente quieres a alguien así en tu vida, alguien por quien matarías y morirías,  tan puro y verdadero que hasta venderías tu propia alma con tal de tenerl@ a tu lado.... ¡Tu alma!
 
Y la cosa no queda ahí, la divina Shirley va más allá de lo espiritual y se pone gráfica cuando canta (con una muy perturbadora pero excitante voz) que retorcería el cuchillo sobre su sangrante y adolorido corazón, se arrastraría por el suelo, robaría, mentiría y hasta dejaría que su amor fuera pisoteado con tal de no renunciar al mismo.... Para dejarte el cerebro como mazamorra.
 
Sigo pensando en la inspiración de Shirley Manson, tanto si fue simple invento como algo de historia real, no llego a decidir si hay envidia en mi. En todo caso, creo que así, sí valdría la pena amar (momento irracional).
 
 
 
 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Buenos días, Mozart

Llegar a sentir un malestar físico mientras realizas una tarea simple pero tediosa como la de actualizar tu agenda de 500 contactos es algo que ya preocupa.

Siempre me ha causado algo de gracia esto de tener las manías bien arraigadas, incluso bromeo con mi autodiagnosticado TOC y sus consecuencias, pero más que nada por un tema de engreimiento y de una necesidad casi patológica de querer llamar la atención. Pero lo del otro día sí que me sacó de cuadro.

Lo malo es que con los psicólogos me llevo nada bien y los siquiatras me dan algo de miedo, después de todo, están en la capacidad de mandarte al manicomio sin más y la cosa se pondría medio fea. Visto el panorama, no me queda más remedio que volcar todo por este medio.... Puede que en este momento esté inventando una terapia alternativa para gente angustiada. Me volvería toda una eminencia en lo absurdo.






martes, 11 de noviembre de 2014

Nadie se salva

La Muerte desafió todo lo que está establecido en eso llamado "el orden de las cosas", se zurró en la naturaleza y decidió que nadie iba a morir. Pasado el berrinche, decide volver a matar y como para compensar su falta, avisa mediante cartas con sobres violetas con una semana de anticipación y así les da un tiempo para que cada uno resuelva sus pendientes, muy considerada ella utiliza el sistema de correo.... Gran sorpresa le causa cuando uno de los sobres violetas le rebota, va a buscar al rebelde y se encuentra con un violonchelista que le provoca una sensación rara que más adelante lo descubrimos como amor. La Muerte decide adoptar permanentemente la forma humana y vivir su vida (qué curioso) al lado del violonchelista. Y claro, nadie más vuelve a morir.

Al margen de los efectos colaterales que causa tal decisión (y que tienen todos los elementos de ironía que le agradecemos a Saramago), Las intermitencias de la muerte narra una historia de amor de las atípicas, que llegan a enternecer a pesar del desconcierto de tan disparatada premisa: nadie muere y, al parecer, nadie morirá jamás porque la Muerte se enamoró. Al margen de la evidente fantasía, cuesta creer que alguien renuncie a semejante poder (matar, ni más ni menos) por el amor a una persona, músico, pero humano después de todo.

Lo que nos deja a los simples ¿mortales? en total desventaja, ya ni escribiendo sosas canciones de amor.


martes, 4 de noviembre de 2014

Menudencias

Antes hablé de impunidad, pero de un tipo algo inocuo si es que vale el término. Los locos, los irreverentes y las embarazadas (o no todas las embarazadas) no buscan hacer daño con su impunidad, es parte de su naturaleza permanente o transitoria y se les quiere por eso. Así como a la luna, gorda, flaca, con curvas, difusa, llena, menguante y que viene a influir en nuestros estados de ánimos sin que se le siga un proceso penal por ello. Impunidad total.

Desvarío....

Será porque ayer hubo plenilunio, será porque me volví un poco loca y que, a pesar de mi locura, no tengo impunidad, será que la falta de conciencia pasa factura y no tengo conciencia para asimilarla, será que la intensidad de lo que quiero es directamente proporcional a los contras que eso lleva, será que nunca será suficiente.

Soy una negada para los instrumentos, sé que me puse una fecha límite para aprender a darle a la guitarra, pero carezco de oído musical y, sobre todo, de fuerza de voluntad. Pero es un consuelo saber que la música estará para mi así la maltrate con mi voz, es un consuelo saber que puedo disfrutarla hasta el delirio, traiga buenos o malos recuerdos. Así haya plenilunio.



- Y mejorar la resolución.