jueves, 17 de noviembre de 2016

Alimentando mi obsesión

El gran día se acerca y a mí se me antoja casi imposible. ¿Existes? ¿Eres de carne y hueso? ¿Mi imaginación no me está jugando una mala pasada? ¿Realmente te tendré frente a mi?, probablemente me gane una amonestación por eso, pero ¿de verdad podré tocarte?....

Mi cerebro bulle entre trabajo, familia y trabas personales, pero miro el almanaque de escritorio, caigo en cuenta de la fecha y me digo “de qué carajo me preocupo cuando falta un mes para verte”, niego con exasperación y sigo en lo mío. ¿Qué es lo mío? Mirarte embobada, escucharte extasiada, pensarte hasta cuando no pienso, soñarte noche tras noche. En definitiva, obsesionarme contigo a tiempo completo.

Seguramente pensarás que esto no es saludable, que tanta “intensidad” terminará por dañarme y que vivo una ilusión sin pies ni cabeza. En principio te daría la razón, pero luego mi lado irracional acaba con cualquier atisbo de cordura y me entrego por completo, sin reservas ni precauciones, a nuestra causa, la que ni siquiera sabes que existe pero que mi cerebro ha ido maquinando desde hace años.

Ya no hay modo de detenerme, enrumbé hacia este fin y sólo queda esperar el desenlace. Conociéndonos, será uno memorable, los setenta y cinco minutos más intensos de mi vida.

Y, Shirley, estarás conmigo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario