Facebook, cada vez más sádico….
Para recordarme que un día como hoy, hace dos años, disfrutaba
de mi Y favorita, maravilloso descubrimiento que estuvo presente en mi vida
durante tres años, tres años ininterrumpidos (salvo las necesarias vacaciones)
que llenaban a veces mis mañanas, a veces mis tardes, pero que estaban
presentes y me alegraron muchos días grises, todo ello a pesar de tratarse de
un relatora de noticias locales que rara vez contaban algo positivo.
De la noche a la mañana me vi privada de tan esplendorosa
visión, para enterarme días después que mi Y favorita había cambiado de canal y
de oficio, siendo ahora una reportera que va directamente al sitio en el que
sucede la acción, cambiando los escotes generosos por prácticas prendas que le
permiten desenvolverse con mayor fluidez entre tanto suceso trágico. Ahora la
veo y ya no despierta en mí ese brote de júbilo que llenaba mis jornadas.
Casi en paralelo, me he visto envuelta en un desagradable
pleito policial que ha culminado con un acuerdo extrajudicial que me ha dejado
con los bolsillos medio llenos y con la conciencia acusándome de sucumbir al
vil metal. Trataré de ignorarla mientras me voy de compras.
Como diría el Sr. Blades “Maestra
vida, camarada, te da, te quita, te quita y te da”. Me quitó una visión
magnífica, mientras por otro lado iba comprando mi voluntad con generosa
apertura. Todavía no he definido si me quita más de lo que me da. Todavía no
asimilo la ausencia. Todavía no me gasto la plata.
La vida, mi vida, de maestra tiene poco y de pateadora tiene
mucho.
¡Carmeloooo!
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