miércoles, 2 de noviembre de 2016

Mucho para ver

Tumbada en mi cama un viernes por la noche, con la expectativa de un sábado laboral y académico, iba pasando los canales sin ver ni buscar algo específico…. Hasta que mi ojo clínico captó algo.

Era la clásica película “para adultos” que dan pasada la medianoche, actuaciones terribles por parte de todos, hasta que llegan las escenas de sexo en donde abundan los primeros planos de los pechos y genitales femeninos y en donde a las justas se ve el trasero del hombre. Algo que pasados unos cinco minutos llega a aburrir, pero en mi caso, tal vez debido a mi prolongadísima abstinencia, me mantuvo en vilo, esperando ver algo que sabía perfectamente que no vería: la penetración.

El novio de mi hija”, que así se llamaba la película de marras, me dejó con una sensación de fastidio y tuve que recurrir a algo que siempre me ha llenado de pavor. Buscar pornografía en internet. Si no sabes por dónde buscar, páginas maliciosas pueden terminar con la vida de tu PC, la misma que compartes con toooooda la familia…. Pero se me prendió el foquito pervertido y me dije que todo lo podía hacer desde la comodidad y privacidad de mi nuevo celular, que no es Smartphone por las puras, dándole una utilidad más aparte del Candy Crush.

Consultas inocentes, más una que otra referencia,  me hicieron llegar a una página que tenía pinta de confiable, iniciando una seguidilla de descarga de videos de TODO tipo que, pasadas unas tres horas (lo que demoró el celular en avisarme que la batería moría), me dejaron un poco empachada. Recordé la vez que Helena y yo pedimos un balde de ocho piezas de pollo KFC, tres cajitas felices McDonald’s y una docena de siu mai sólo para las dos y, aparte de empachada, también me sentí culpable. Emociones que se repetían en mi, mientras continuaba sentada en mi nueva mecedora, todavía con el celular en la mano.

Ya no tenía ese fastidio que me empujó a la búsqueda de aquellos videos, pero había sido reemplazado por otra sensación igual de incómoda que hasta el día de hoy no puedo descifrar. ¿La utilización de la mujer en semejante oficio? No creo, el hombre está igual de expuesto, ¿la ficción absurda que hay en esas historias? Claro, claro, decir que una mira esos videos por la historia que cuentan es como justificar una suscripción a Playboy por los buenos artículos que publican, ¿rezagos de la educación religiosa impuesta en el colegio? Bueno, he hecho cosas peores que ver pornografía y hasta puse en práctica algunas escenas vistas, así que no creo que haya mucha culpabilidad de mi parte.

Terminando de ver los videos, me dije que había cubierto mi cuota para un año completo, convencida de haber excedido el límite que separa a curiosos de adictos. Inmediatamente prendí la televisión y sintonicé Cartoon Network, con la esperanza de desintoxicarme un poco.

1 comentario:

  1. el sexo soltera pasado los 30 empacha al segundo round,me pregunto, y en la convivencia diaria...pues el sexo también empacha?, larga vida a la solteria...

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