martes, 13 de septiembre de 2016

You can touch me if you want....

Escribo con la esperanza instalada en mi pecho, esperando la llegada de diciembre y con ello el arribo de la diosa que me alborota las hormonas desde que tenía dieciséis años y que aun a mis treinta, me provoca espasmos.

Hace cuatro años la realidad, representada en escasa convocatoria y una horda de sordos de mierda, me rompió el corazón…. Esperé a Shirley y ella no iba a venir. Lo más doloroso y vergonzoso fue enterarla de la cancelación a través de un indignado tweet de una fan enamorada y destrozada igual que yo. Mi idealismo me dijo en ese entonces (y lo sigo creyendo) que a Shirley le apenó todo.

Hace poco más de una semana me enteré de la posible llegada de GARBAGE a Lima. Ante los demás me mostré prudente y algo suspicaz con la noticia, sabía perfectamente que los sordos de mierda seguían siendo eso, unos sordos de mierda y que a los empresarios les interesaba el billete y nada más, pero aquel escepticismo no era más que una fachada bien lograda.

Por dentro estaba explotando de los nervios, la ansiedad y el peligroso júbilo, como cuando los enamorados se aferran a su imposible, como cuando los torturados hinchas de fútbol sacan la calculadora en cada eliminatoria mundialista, como cuando te falta un miserable número para el premio mayor de la lotería…. Como cuando deseas algo y no estás segura de conseguirlo. Preparándome para sufrir.

A pesar de ello, dejo de lado la racionalidad y hago planes.

Así somos los raros....


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