Escribo con la esperanza instalada en mi pecho, esperando la
llegada de diciembre y con ello el arribo de la diosa que me alborota las
hormonas desde que tenía dieciséis años y que aun a mis treinta, me provoca
espasmos.
Hace cuatro años la realidad, representada en escasa
convocatoria y una horda de sordos de mierda, me rompió el corazón…. Esperé a
Shirley y ella no iba a venir. Lo más doloroso y vergonzoso fue enterarla de la
cancelación a través de un indignado tweet
de una fan enamorada y destrozada igual que yo. Mi idealismo me dijo en ese
entonces (y lo sigo creyendo) que a Shirley le apenó todo.
Hace poco más de una semana me enteré de la posible llegada
de GARBAGE a Lima. Ante los demás me mostré prudente y algo suspicaz con la
noticia, sabía perfectamente que los sordos de mierda seguían siendo eso, unos
sordos de mierda y que a los empresarios les interesaba el billete y nada más,
pero aquel escepticismo no era más que una fachada bien lograda.
Por dentro estaba explotando de los nervios, la ansiedad y
el peligroso júbilo, como cuando los enamorados se aferran a su imposible, como
cuando los torturados hinchas de fútbol sacan la calculadora en cada
eliminatoria mundialista, como cuando te falta un miserable número para el
premio mayor de la lotería…. Como cuando deseas algo y no estás segura de
conseguirlo. Preparándome para sufrir.
A pesar de ello, dejo de lado la racionalidad y hago planes.
Así somos los raros....
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