Necesito toxicidad y corrosión….
Hay cierta inclinación hacia lo
nocivo en estas canciones, pero se escuchan tan bien que lo único que me
provoca es seguir adelante con lo mío y perderme en la perdición. En mi muy
particular interpretación, estas canciones me gritan y dan un mensaje
clarísimo…. El problema es que las circunstancias no siempre son favorables y
mi voluntad (que es mucha) no es suficiente.
Lo último que me han dicho es que
soy una reverenda cojuda y lo más probable es que tengan razón, el tema pasa
por ver en qué tienen razón y porqué esa razón no me basta para convencerme de
las cosas. Y ahí ya entran a tallar el mayor de mis vicios y el peor de mis
defectos (ser una idealista de mierda).
Quienes han pensado alguna vez
que mi principal adicción es la Coca Cola, erraron por poco, es el amor. Pasa
que no profundizo mucho en ello porque no he tenido mayor experiencia que la
vivida y porque decirlo en voz alta (o en el blog de turno) raya en lo cursi….
Dos historias en mis casi treinta años se me antojan pocas y sumado a un magro
conocimiento sobre las relaciones de pareja y cómo deben llevarse las mismas,
la vida se me complica.
Pero yo hablaba de canciones. Que sólo sirven
para convencerme de seguir en las mismas hasta que me estrelle con lo que me
salga al encuentro, me levante y siga adelante. Después de todo, digo yo, ¿qué
es de la vida sin un poco de dramatismo gratuito?
(*) Ya escribí.
LOVE YA ♥
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