lunes, 13 de julio de 2015

Sólo quiere matarla....

Una está libre de darle interpretaciones arbitrarias a las canciones. La música sirve para miles de cosas.

Yo pienso que es Humbert Humbert quien canta a gritos, con la voz y el corazón rotos por el abandono inesperado, incapaz de encontrar una respuesta que le haga entender lo que pasó, rememorando su atormentada (y para muchos, inaceptable) historia de amor, dando cuenta de la frialdad de su amada, como si por sus venas corriera de todo, menos sangre, de lo entregado que estaba él y de lo impasible que era ella, arrastrándonos a todos a su miseria, suplicando no hallarla, luego implorando tenerla una vez más para así, a punta de navaja, matarla. Definitivamente es un loquillo….

He leído por ahí que a algun@s esto les suena a violencia de género y demás. No podría, ni en mis visiones más retorcidas, ver la canción de ese modo. Simplemente es una muestra más de las locuras y barbaridades a las que nos lleva el amor, el irracional sobre todo, cuando las cosas no salen tan bien o salen bastante mal.

Mi historia particular me ha llevado siempre a la pasividad, esperando que sea la otra parte quien mueva los hilos y me maneje a su antojo. No me nace exigir, no está en mi naturaleza dominar. Pero ahora estoy casi convencida que en algún momento cruzaré la frontera imaginaria de cordura/locura y condenaré a mi alma a los innumerables tormentos que el que sabe más por viejo tendrá preparados para mí.



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