Una está libre de darle
interpretaciones arbitrarias a las canciones. La música sirve para miles de
cosas.
Yo pienso que es Humbert Humbert
quien canta a gritos, con la voz y el corazón rotos por el abandono inesperado,
incapaz de encontrar una respuesta que le haga entender lo que pasó,
rememorando su atormentada (y para muchos, inaceptable) historia de amor, dando
cuenta de la frialdad de su amada, como si por sus venas corriera de todo,
menos sangre, de lo entregado que estaba él y de lo impasible que era ella,
arrastrándonos a todos a su miseria, suplicando no hallarla, luego implorando
tenerla una vez más para así, a punta de
navaja, matarla. Definitivamente es un loquillo….
He leído por ahí que a algun@s
esto les suena a violencia de género y demás. No podría, ni en mis visiones más
retorcidas, ver la canción de ese modo. Simplemente es una muestra más de las
locuras y barbaridades a las que nos lleva el amor, el irracional sobre todo,
cuando las cosas no salen tan bien o salen bastante mal.
Mi historia particular me ha
llevado siempre a la pasividad, esperando que sea la otra parte quien
mueva los hilos y me maneje a su antojo. No me nace exigir, no está en mi
naturaleza dominar. Pero ahora estoy casi convencida que en algún momento
cruzaré la frontera imaginaria de cordura/locura y condenaré a mi alma a los
innumerables tormentos que el que sabe más por viejo tendrá preparados para mí.
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