¿Qué talento especial tiene la gente feliz? Yo sé lo que es,
pero no puedo aplicarlo, está en contra de mi naturaleza.
Le doy mucho valor al tiempo, pero en el sentido equivocado.
En lugar de disfrutar el momento, me angustio pensando en que pronto se acabará,
saco cuentas, me programo y nunca puedo relajarme por completo y aprovechar el
más mínimo detalle. El tiempo se termina, es hora de despedirse y es ahí que
caigo en cuenta de mi error. Ni para la foto.
El único sitio donde no sucede eso es en el trabajo, donde
el tiempo transcurre espantosamente lento y son contadas las ocasiones en que
el día se me pasa volando, tal desconcierto me genera que salgo de la oficina a
paso de Gene Kelly bailando bajo la lluvia.
La gente feliz no tiene ese problema, la gente feliz pasa
por la vida exasperando a los demás miserables que no podemos entenderlos y
envidiamos su felicidad, la gente feliz es consciente de muy pocas cosas y esa abstracción
es la que los libera de las preocupaciones mínimas.
Todo esto me pintaría como una persona racional y a los
felices como, prácticamente, locos. Pasa todo lo contrario, puesto que a
sabiendas de lo que necesito y lo que debo hacer, opto por ignorarlo y ser yo
la de las locuras que me generan satisfacciones momentáneas que se acaban al
rato. Como perder media mañana escribiendo esto, garantizándome un sobretiempo
en la oficina que no será remunerado.
¡Chin!
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