miércoles, 15 de febrero de 2017

En la cumbre

Los sueños de grandeza, por más absurdos que sean, no se pueden evitar.

Pero lo que nunca esperaba era que uno de ellos se hiciera realidad, elevándome a niveles exosféricos (sí, me he puesto afanosa con el término) que me han convencido de que soy una luminaria y mis escritos influyen tanto sobre mis lectores que éstos deciden demostrármelo de maneras insospechadas.

Personalmente, estoy nada a favor de los tatuajes, eso de eternizar algo cuya forma dependerá de la tersura de tu piel, me suena a algo poco pensado. Todo muy bonito mientras estés en tus treintas o, en algunos casos, cuarentas, pero cuando la gravedad haga lo suyo, se verán los inconvenientes. Igual, sé apreciar el arte que hay en ellos, llegando muchas veces a verdaderas obras maestras que, lamentablemente, perderán su genialidad con el paso del tiempo.

Pero hoy haré una excepción y me quedaré con lo positivo del asunto, puesto que nada me quitará la sonrisa al ver el tema de uno de mis post graficado en un hermoso tatuaje colocado sobre una piel igual de hermosa.

Gracias, me dejas casi sin palabras….



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