Los sueños de grandeza, por más absurdos que sean, no se
pueden evitar.
Pero lo que nunca esperaba era que uno de ellos se hiciera
realidad, elevándome a niveles exosféricos (sí, me he puesto afanosa con el
término) que me han convencido de que soy una luminaria y mis escritos influyen
tanto sobre mis lectores que éstos deciden demostrármelo de maneras
insospechadas.
Personalmente, estoy nada a favor de los tatuajes, eso de
eternizar algo cuya forma dependerá de la tersura de tu piel, me suena a algo
poco pensado. Todo muy bonito mientras estés en tus treintas o, en algunos
casos, cuarentas, pero cuando la gravedad haga lo suyo, se verán los
inconvenientes. Igual, sé apreciar el arte que hay en ellos, llegando muchas
veces a verdaderas obras maestras que, lamentablemente, perderán su genialidad
con el paso del tiempo.
Pero hoy haré una excepción y me quedaré con lo positivo del
asunto, puesto que nada me quitará la sonrisa al ver el tema de uno de mis post
graficado en un hermoso tatuaje colocado sobre una piel igual de hermosa.
Gracias, me dejas casi sin palabras….

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