No le temo al ridículo buscado,
me gusta hacer payasadas de cuando en cuando y saberme la causante de muchas
risas, no me interesa si se ríen de mí o conmigo, así hago las cosas.
Pero hay otro tipo de ridículo
que me causa pavor y no he sido capaz de ponerme a buen recaudo para evitarlo.
Mi instinto de supervivencia siempre ha sido defectuoso y nunca me ha ayudado
al momento de entregarle mi confianza a alguien que no la merecía, no tengo
intuición ni sexto sentido que me indiquen que voy por el camino equivocado.
También está el ridículo de
saberme utilizada, vilipendiada y tantas otras cosas más, me causa una furia
tremenda, una que no sabía que podía sentir, una que me genera cierto alivio
porque ya sé que hay algo más que simple pasividad en mi. ¡JA!.
Y respecto a esto último, me
estoy planteando cómo responder cierto mensaje provocador. Si lo consultara con
las que siempre están, Klau me diría que la mande a la mierda, Laura optaría
por la sutileza y yo me inclinaría por una respuesta amable pero contundente.
Se pueden juntar todas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario