Y ya recuerdo porqué me siento triste.
Jamás olvidaré cuando la vida abandonó sus ojos, para convertir ese marrón brillante en un abismal color negro que ya nunca cambió, jamás me perdonaré la pasividad que iba mano a mano con mi desesperación, jamás....
Es una historia que evidencia el rasgo más determinante de mi personalidad, no actuar es mi marca registrada y sólo depende de mi cambiarla. Así me gane la desidia a veces, no permitiré que las cosas lleguen a ser irreversibles para lamentarme el resto de mi vida. Se lo debo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario