viernes, 10 de abril de 2015

Tres

Hace algunos años, vivía una vida que no parecía la mía, pasaba de sobresalto en sobresalto y no hacía nada para evitarlos y hasta parecía que los buscaba o provocaba. Cuando no había posibilidad de sobresaltos, mi vida volvía a ser la mía y regresaban el aburrimiento, la monotonía y, claro que sí, la tranquilidad.

Llegado a ese punto, no me encontraba en la capacidad de decidir si me gustaba más la vida que no era mía o mi vida propia, con una llegué a sentirme realmente viva, con la otra sentía que me movía por mera inercia; con una me provocaban chispazos de inspiración y me lanzaba a escribir sobre mil cosas, con la otra tenía largos ratos de silencio; con una me di cuenta que podía ser más de lo que quería, con la otra me inventaba miles de barreras para permanecer donde estaba.

Cualquiera diría que si se tratara de escoger, elija a la vida que no era mía y continuara adelante…. Faltaba decir que parte de la vida que no era mía me trajo algo parecido al dolor, un fuerte cuestionamiento sobre el dejarte llevar por lo que quieres sin pensar en las consecuencias. Mi lealtad fue severamente discutida y casi fui condenada al abandono. Obviamente no quiero volver a una situación parecida. Pero la vida que no era mía utilizó muy bien sus armas, supo convencerme y pasado un corto tiempo (de penitencia, tal vez) volví a lo mismo.

Sentirse viva está bien, muy bien, pero si está bien ¿por qué tienes esa sensación de estar debiéndole algo a alguien? Y para mala suerte tuya, no sabes lo que debes ni a quien, ¿será ese rollo de que si algo bueno te pasa pronto algo malo te sucederá? ¿por qué no puedes sentirte bien y punto? ¿por qué no sentirte merecedora de cosas buenas? Definitivamente no tengo mucha confianza en la humanidad, pero de ahí a creer que todos debemos cargar con un estigma desde el nacimiento es un poco abusivo.

Finalmente mi naturaleza titubeante me pasó factura y no decidí a tiempo, nunca me lancé de cabeza al incierto futuro, no arriesgué, me quedé estática y me quedé con mi vida….

Y aunque parezca ser la persona que no aprende la lección, esta la tengo bien estudiada. Es momento de demostrarlo.

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