miércoles, 22 de abril de 2015

¿Qué será de tu vida, Salvajito?

Ya han transcurrido varios meses y lo más seguro es que no volveré a verte. 

Recuerdo nuestros inicios tímidos, tratando de evitar los sobresaltos que hicieran que alguno de nosotros huyera despavorido y no supiéramos del otro en días. Claro que había motivos para desconfiar, nuestro largo y oscuro historial nos ponía en alerta y actuábamos con cautela…. En retrospectiva, lamento no haberme decidido antes, que no te hayas decidido antes, perdimos tiempo precioso que pudo ser disfrutado, totalmente alejados de la realidad.

Pero lo que yo asumí como tu lado considerado (que muchos dudan que hayas tenido alguna vez) hizo posible que, a pesar de tu ausencia, sigas presente. Ahí están las fotos, ahí están los hermanos menores y, sobre todo, las cicatrices.

Ya he decidido la versión oficial de tu desaparición: impulsado por lo que llamamos instinto, fuiste en busca de la aventura, algo propio en ti, lo que hacía imposible que permanezcas en un solo lado. Estoy segura que en cualquier momento llegarán a mis oídos las historias de tus correrías.




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