lunes, 24 de noviembre de 2014

Grandeza efímera


Hubo un tiempo en el que pensé que lo mejor que podía hacer por la vida era dedicarme a camionera, pasar mis días de un lado a otro, en solitario, con mucha música de fondo y un horizonte cambiante como vista panorámica.

Mi trabajo soñado era perfecto por donde se le mirara, me iba a dar la libertad que necesitaba, tenía entendido que la paga era buena, iba a conocer nuevos sitios y a manejar un maquinón que me daba la sensación de poder infinito, no me importaban los contratiempos que podría tener en mi condición de sugestión extrema, los procesos biológicos que nunca faltan y el maleteo asegurado. Yo suelo ser guerrera en la teoría, cuando trato de ir a la práctica entra en juego mi naturaleza desidiosa.

Cualquiera pensaría que fue un sueño de febril adolescencia, pero esa idea rondaba en mi cabeza hace unos meses nomás, tiempos en los que me creía capaz de cualquier cosa por el simple hecho de quererlas…. La intensidad de lo que quieres debe ser fuerte, lo malo es que a veces no es suficiente querer.

Y aquí estoy, fantaseando con la cabina de un tráiler y sus muchas utilidades, sentada en mi silla giratoria con un teclado y monitor como vista panorámica.



                                          Representación fiel de mi sueño.

1 comentario:

  1. Ya somos dos sentadas frente a la vista del monitor...Cierto preferio un camión, que un tren al sur!

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