lunes, 20 de julio de 2020

De fans, fandoms y fanfics....

Durante buena parte de mi 2019, la rutina post trabajo consistía llegar a casa, ponerme el piyama y conectarme al YouTube en busca de mis escenas favoritas de OITNB y Gentleman Jack, series a las que llegué gracias a mi estrenada curiosidad por temáticas lésbicas, todo ello a raíz de asumir con todas sus letras mi condición de bisexual, como queriendo equilibrar la balanza de referentes románticos, hasta ese momento repleto de heteronormatividad.

Y entre resumen y resumen, los cuales consistían únicamente en escenas amorosas, el algoritmo de YouTube me iba sugiriendo diferentes historias sobre parejas femeninas, las que según mi estado de ánimo iba revisando y/o descartando, sin que ninguna terminara de engancharme del todo.... Hasta que llegó #Maitino.

El primer video que abrí trataba, como no, del primer beso entre Maite y Camino, protagonistas de la historia, un beso casi robado y, tiempo después lo supe, largamente esperado por l@s fans que siguieron esta relación desde sus tímidos inicios como profesora (Maite) y alumna (Camino). Sin embargo, lo que vi no lo percibí con el ideal romántico que se suele esperar de estas escenas, por el contrario, me llamó la atención (no positivamente) la diferencia de edad que veía entre las mujeres y luego la cara de desquiciada que le quedó a Camino después de la llamada de atención de Maite por tomar la iniciativa del beso"¿te has vuelto loca?", acompañada de un asentimiento que, francamente, me incomodó un poco.

A pesar de esa supuesta mala impresión, días después volví a ver la escena y otra más y otra más y otra más.... De pronto me vi perdida en su historia, tal vez típica y rebuscada si se tratara de una trama hetero, pero que al ser de dos mujeres, a inicios del S. XX, le daba ese toque de drama y desesperanza que se augura de un entorno complicado como el que describo. No puedo evitarlo,  ya sea por mi realidad o por la ficción, lo mío es sufrir.

Sin buscarlo, me convertí en una maitiner más, me integré a ese fandom cada vez más activo y, gracias al Twitter, conocí personas de diferentes sitios que compartían, al igual que yo, el hinchaje por Maitino (la fusión de los nombres de nuestras heroínas). Sufrí, me emocioné, hiperventilé y tantas cosas más con cada diálogo, cada intercambio de mirada, cada gesto cómplice de Aria e Ylenia, par de actrices que han llevado mi fanatismo a niveles sólo equiparables con Shirley Manson.

Ya sea por la mezcla de dulzura y atrevimiento de Aria o por la mirada intensa y sonrisa única de Ylenia, ambas me tiene cautivada y entregada al 100% con cada aparición suya en cuanta red social exista. No hay modo que me las saque de la cabeza y, si bien es cierto que en mis preferencias Ylenia tiene una ligerísima ventaja, juntas me han dado momentos de autosatisfacción únicos.

Y como cuando me entrego a algo, lo hago "en cuerpo y alma", mis tiempos de ocio los divido entre el material de YouTube, los hashtags de Twitter, las publicaciones de Instagram y la enviciante novedad del Wattpad, descubrimiento maravilloso que me ha puesto por delante los fanfics más diversos que la historia Maitino pudiera haber inspirado, ya sea partiendo de la idea original con unas reversiones o cambios sustanciales en el desarrollo de la trama o con escenarios totalmente distintos que mantiene buena parte de la esencia de los personajes, entregándome horas de lecturas y relecturas que disfruto por completo, casi que siento envidia de lo que la buena imaginación puede lograr. Pero escojo un capítulo cualquiera, de un fanfic Maitino cualquiera, y se me pasa.

Esta es casi una declaración de amor a la ficción, la misma que esconde no tan bien la necesidad que tengo de una historia real, que me cruce con una Maite, con una Camino, que ponga mi vida patas arriba e ilumine mi mundo con su presencia.

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