Lesson two
Son muy pocas las veces en las que puedo disfrutar en
compañía de dos de mis actividades favoritas que no tienen mucho arraigo en mi
entorno amical: caminar y tomar cerveza. A veces es sólo caminar, a veces es
sólo cerveza y otras tantas las dos cosas, pero siempre siempre es un deleite,
me encanta.
Recuerdo, con poca nostalgia, que tiempo atrás creía haber
encontrado a la partner ideal para
estos trajines, el tiempo y sus clásicas paradas de cabeza me hicieron ver que
el alejamiento fue lo más sano para personalidades algo autodestructivas como
las nuestras.
La vida se pasa mejor cuando encuentras al ser compatible con el que
compartes esos gustos, dándote cuenta que incluso hay más cosas de las que
disfrutar y que se van descubriendo durante el tiempo compartido, abriéndote a
nuevas experiencias que definitivamente enriquecen tu, hasta hace poco,
inalterable rutina.
Por eso estoy contando los minutos para una nueva incursión hacia
lo desconocido, con la sensación que será desconocido bueno. Mi clásica apatía
ha desaparecido, para dar paso a mi oxidada curiosidad, la que había dejado en
el olvido hace tiempo, pero que ha vuelto a aparecer con fuerza para recordarme
que obladi oblada life goes on bra!♫. Nunca es tarde para darse cuenta que alguien es "especial".
Debo admitir que esta
sensación es conocida, ya veremos a dónde me lleva….
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