Como si el cuerpo no sufriera los
suficientes cambios traumáticos que el paso del tiempo le ofrece, están los
cambios que una le provoca con sus atolondradas decisiones.
Recuerdo con ternurita los miedos
irreflexivos que me metían amigas de menor edad (pero de mayor experiencia)
basándose en mitos que a pesar del tiempo, siguen vigentes. Ignorante yo en
cierto acto biológico, empecé en esas lides a una edad que much@s consideraría
excesivamente tardía, tan tardía que me generaba complejos hasta el punto de
convencerme, por poco tiempo, que era una frígida total.
Luego caí en cuenta que tanta
aprehensión fue injustificada, no es que veintitrés años sean para felicitarme,
pues cierto es que much@s hasta empiezan en la base 1, pero tampoco sugería una
drástica sentencia a “vestir santos” como me hicieron creer durante buen
tiempo.
¡Qué inocente era!
Pero no del tipo de inocencia que
nos remite a la abeja y la flor, sino más bien del creer que una vez encaminada
hacia ese fin, me tomaría mi tiempo y sólo cuando me sintiera segura de mi
misma y totalmente preparada (unos dos años más) accedería a lo que en ese
momento yo denominaba “faena”. Así pues, era yo, conservadora.
Ni yo misma pude avecinar lo que
me esperaba, nunca imaginé que, una vez encaminada a ese fin, transcurrieran
diez rápidos días para sucumbir en lo que he definido como la revolución total
y absoluta de mi existencia. Tan poderosa que sólo conservo destellos de memoria
del acto en sí, puesto que lo que guardo muy bien son todas las sensaciones que
invadieron mi cuerpo y que nunca imaginé que sería capaz de experimentar y,
mejor aún, disfrutar.
La historia posterior vino con
todas las complicaciones que una puede esperar de las relaciones y más. Si
tengo un estilo que me define es que siempre, siempre, pienso después de
actuar.
O de escribir.
Mi primera vez se volvió en el recuerdo mas lindo de recordar( valga la redundancia), sin embargo llegas a los 30´s y dejas de idolatrar a aquel "primor amor" a quien entregaste la flor, llegan mejores sensaciones y descubres que solo fue una etapa y pues...que bueno que evolucionÓ,ya que los ídolos no duran para siempre.
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