miércoles, 22 de junio de 2016

Confesiones de invierno

Estrené estación con el cuello contraído, la punta de la lengua quemada por el café caliente, las rodillas crujientes por culpa del jean que nunca abriga y el cabello corto para no demorarme en la ducha helada.

A pesar de todo eso, con el pasar del tiempo se ha vuelto mi estación favorita, se duerme mejor y tienes la excusa perfecta para pasar el fin de semana entero en pijama sin el menor sonrojo.

Y me pasa igual que este señor de bigote bicolor, pues inexplicablemente, desfallezco los domingos para amanecer con un lunes prometedor.





1 comentario:

  1. es el primer año de mi vida, que no disgusta el invierno,creo que empiezo a retroceder al verano del 98

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