viernes, 16 de enero de 2015

Neologismos Arbitrarios IV

Mientras cruzamos la frontera imaginaria de cordura/locura, dejamos de lado los pendientes que harían un poco más ordenada nuestra vida, pero como hemos nacido para vivir en el caos, los seguimos omitiendo en aras de la procrastinación.

También nos damos cuenta que las cosas ya no las disfrutamos como antes, en muchos casos mientras realizamos las actividades antes placenteras, ahora prescindibles. Pero seguimos haciéndolas por temor a dejar de ser lo que somos. Me niego a pensar o siquiera permitir que mi mente sugiera que el desgano es una cosa propia de la edad.

Acepto que los riesgos ya no se asumen como antes (muchos de ellos eran realmente estúpidos) pero seguimos metiéndonos en cosas complejas y no tiene nada de malo querer ser precavidos, es algo que me vengo diciendo desde hace un tiempo para calmar un poco a mi lado salvaje.

Hasta que me crucé con esta palabra…. La anhedonia podría resumir perfectamente mi estado actual: hay posibilidad de oír a una banda en vivo el sábado por la noche y lo único que pienso es si tendré tiempo de dormir antes porque de lo contrario nada ni nadie me sacará de mi casa. Rehuir de las conversaciones de a dos, manifestando fastidio cuando viene alguien a contarme sus penas habiendo sido yo la orgullosa portadora de la confianza de much@s. Pasar por la librería y no quedarme media hora revisando las novedades o los clásicos de siempre. La reproducción aleatoria que me hace pasar veinte canciones seguidas hasta encontrar una aceptable, con la consecuencia de amargarme y decidir estar en silencio.

Escrito irregular, escapándome un poco del formato autoimpuesto. Se supone que en la variedad está el gusto, aunque ya no lo sienta así.

1 comentario:

  1. Cierto, antes me pasaba la vida entre Quilca y Galerias Brasil, entre discos, libros, galerias de arte, tenía todo el tiempo del mundo, y ahora el mundo no me espera a mí.

    ResponderBorrar