Tuve la errónea impresión que había logrado
progresos significativos en el proceso de madurar y convertirme en toda una
adulta con derechos y responsabilidades. Pero algo me dice que a la gente
madura no le pasa que tiene un traspié y empiezan a sentir que todo está cuesta
arriba…. Y es así como me siento ahora.
Me dejé llevar por el optimismo al creer que
mi vida transcurría entre familia, amig@s y trabajo, que ciertas presencias
traían alteraciones que eran bienvenidas a mi rutina diaria, que era capaz de
dejar de lado lo negativo que hubo antes. Pero resulta que un mensaje, una
llamada, pueden alterar tanto mi burbuja turbia que yo me quedo chaqueta,
intentando recapitular y empezar desde cero.
Algunas cosas no deberían afectarme ya, pero
siguen ahí fastidiando la tranquilidad que consigo de cuando en cuando, la emisora
pareciera saberlo porque hace hincapié en esos hechos, reiterando una y otra vez lo jodido que es
todo como si yo no lo supiera. Un poco sádico el asunto….
y es ahí donde descubres que sigues siendo un niñ@ desorientad@
ResponderBorrar