lunes, 18 de agosto de 2014

Lo que sale....


Me encuentro aquí trabajando (sí, trabajando) mientras escucho un especial que promete: veinticuatro horas de canciones de los 90’s.

Ayer tuve uno de mis sueños recurrentes, ella reprochándome y yo disculpándome. Al principio yo coincidía en el desarrollo de los mismos, en verdad me había portado muy, muy mal e hice cosas estúpidas y dañinas; pero he ido cambiando un poco y, para bien o para mal, ya no tengo esa compulsión de asumir absolutamente todo lo malo, de hacerme responsable de los desvaríos de los demás…. Me equivoqué y lo admití mil veces ante ella, pero parece que no ha sido suficiente.

Mil disculpas dadas y ninguna recibida, de pronto invadida por una furia contenida me doy cuenta que nunca fue capaz de reconocer su error/traición, a estas alturas no sirve hablar de quién se equivocó más y quién menos, ambas fuimos responsables del curso de los hechos y no podremos avanzar (obviamente cada una por su lado) sin reconocerlo conscientemente. Tal vez ella ya lo hizo y simplemente se le “olvidó” mencionármelo.

Ahora que la distancia se ha impuesto voluntariamente, puedo ver la magnitud de mis acciones, sin agregados ni omisiones, darme cuenta del daño que hice y me hicieron, dejando el drama (que hubo en exceso) y esperando librarme de esa carga. Miro mi historial y me doy cuenta que la inexperiencia jugó en mi contra, involucrándome en cosas que estaban fuera de mi alcance, jamás me puse en primer lugar cuando eso debió ser prioritario, creyendo con profundo idealismo que los sentimientos eran más importantes que todo y pasando por encima de otr@s sin importarme las consecuencias.

Todo esto me pinta como una maldita egoísta, pero no fue tanto así. Fui muy estúpida, muy confiada y muy inocente, me traicioné al dejar de lado el enorme valor que le daba a la amistad y para poder superarlo, debo perdonarme y perdonar. Me equivoqué y nada de lo que haga cambiará ese hecho, entonces digo “hasta aquí nomás”….

Esto debe ser más que simple casualidad, estaba pensando en que no recuerdo su número y viene de pronto a escribírmelo en un mensaje más que confuso, creo que quiero pecar de imprudente y soltar todo esto para, por fin, liberarme. Dice que si queda algún buen recuerdo, cerremos este tema, no podría estar más de acuerdo…. El problema vendría a ser que ya no creo estar en la capacidad de almacenar buenos recuerdos en mi mente. No de nosotras.

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