miércoles, 30 de julio de 2014

Sin cuenta


Creo que no me había pasado antes, pero en estos días me he identificado con la heroína del libro de turno: casi que su historia la vivo yo, sus pensamientos los mismos que pasan por mi mente, sus gestos los que se dibujan en mi rostro, sus complejos los padezco y su tendencia a la perdición la mía. Mía. Claro que se pueden trazar las diferencias, que son muchas también, pero la esencia de lo que es y hace (o se deja hacer) es lo que me mantiene unida a ella, es lo que nos hace una.

Si su historia ha valido para un libro y la mía no, es básicamente porque hay alguien que sabe/quiere contarla, porque el entorno que la rodea es otro y porque, cuando se trata de comparar ficción y realidad, siempre me ganará la ficción. Sería incapaz de ventilar mi historia hasta ese punto y eso sin tener en cuenta que mi fantasía no dará para que alguna editorial se interese en publicarla.

Pero vayamos a otro punto en común y es el asunto de los “pretendientes” que andan tras nosotras. En el caso de la ficción, son cinco los acechadores y en mi caso podríamos hablar de tres y por ahí que cuatro si sumamos a un acosador de lo más desagradable pero, por suerte, inofensivo. En la ficción sólo hay ojos para uno de ellos y es fácil entender porqué, en la realidad también sólo hay ojos para uno y es difícil entender porqué; aunque las cosas van cambiando poco a poco y puede terminar en  que sea otro el que gane el partido por un contundente walk over, habrá que ver.

Luego está la pasión por la lectura. Mientras la ficción se decide por la literatura clásica inglesa, yo ando suspirando, renegando, enfermándome y trasnochando por la latinoamericana y algo de la contemporánea y ambas con la ilusión de dedicarse al mundo editorial. Ella cumplió su sueño, yo no estoy segura de conseguirlo. Una vez más, gana la ficción.

Puede que la ficción impulse a la gente a hacer realidad sus ambiciones, yo creo que la ficción lo que hace es llenar de frustración a los que intentan emularla sin éxito o buscan inspirarse en ella. Leer no me da sueños de grandeza, tengo bien clarito que lo que leo (salvo que se trate de una biografía) salió de la mente de otro mortal con las mismas ansias de gloria y reconocimiento que yo, pero mientras ese mortal busca la aprobación de miles o millones, yo me conformo con que me lea un extraño de Polonia, Ucrania o Indonesia.

Tal vez tenga más acosadores y no estoy enterada.

Y como para terminar la lista, también hay más gente en su interior.

1 comentario:

  1. El sueño es una ficción y los sueños... ¿sueños son ?

    ResponderBorrar