Resulta que uno regresa y otra se va (o está por irse) y yo no hice nada para que se diera lo primero y no puedo hacer nada para evitar lo segundo....
Andaba yo bien sentadita en mi escritorio, trabajando arduamente (y revisando el Facebook de tanto en tanto) cuando casi de la nada, la inconfundible silueta de metro ochenta del ex-compañero de trabajo apareció en el marco de la puerta. Para sorpresa de tod@s, se reincorporaba a sus antiguas labores luego de una extensa conversación con el jefe, de pronto pensé que, pasado un tiempo prudencial, sería buena idea proponerle el café que no tomamos antes de su repentina partida.
Luego se me ocurre decidir que ya tengo pareja para EL evento que se avecina, ¡claro que sí! me digo mientras VH2 pasa por mi lado con un porte bastante adecuado para este tipo de citas, mientras me comenta de sus más de doce ternos elegantes, mientras me pregunta si ya dejé de tomar Coca Cola, mientras le pregunto si ya dejó de ser abstemio. Hay varias incompatibilidades, pero sólo es una noche y hay tiempo de sobra para maquinar estrategias disuasivas. Un baile, por ejemplo....
Y resulta también que una presencia casi vital para mí está tentadísima por una oferta laboral que suena muy atractiva como para negarse a ella. Lo complicado del asunto es que se trata de un trabajo en el extranjero, el cambio radical de vida y, claro está, lejos de mi. Esto último dictado más por mi ego que por mi escaso sentido común. No quiero que acepte y como buena amiga que soy, no se lo diré, estas decisiones son tan complicadas que una se limita a callar, escuchar y hablar sólo cuando piden una opinión, siempre y cuando ésta no sea comprometedora. Nada sencillo. Acá no sirve la persuasión, pero algo de música nunca viene mal....
Hay que crecer y en esas ando.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...
ResponderBorrar