jueves, 20 de septiembre de 2018

Garbage's Lessons (7)

Lesson seven

Accidente, desastre, chiste.... todo eso y más, producto de una noche, para bien y mal, inolvidable.

Pero, ¿cómo se llegó a esto?

La respuesta siempre estará en el alcohol y su conocido efecto en mis articulaciones nerviosas y su poderosa capacidad de anular mi buen juicio, que sí lo tengo, para terminar amaneciendo en una habitación semi oscura, con menos prendas de las que me habría gustado vestir, tan aficionada a gorras, calentadores y chalinas para este invierno infame, parpadeando incrédula y todavía un poco mareada, captando la situación segundo a segundo, con vergonzosos flashbacks que mi mente traía a colación, dándome cuenta que le había dado una vuelta de tuerca a mi vida, una vuelta sin retorno.

Mientras me levantaba lentamente y con cierta dificultad (no quería despertar a mi roommate) fui presa del pánico al no saber bajo qué circunstancias se había consumado el crimen, felizmente, un nebuloso recuerdo vino a mi rescate para darme tranquilidad, tranquilidad que fue mayor al ver evidencias del uso responsable, tranquilidad que se desvaneció cuando volví a caer en cuenta que, precauciones aparte, había caído en el espantoso cliché del “choque y fuga”.

No responsabilicé al alcohol, puesto que estando sobria soy plenamente consciente de las tonterías que me invaden cuando empino el codo más de la cuenta, más aún en circunstancias de extrema vulnerabilidad (circunstancia en la que aún me encuentro) la que se vio maximizada por este meneo no planificado.

Pero como no ya tenía sentido llorar sobre leche derramada (je je je), un rápido examen mental me hizo ver que la situación no era tan grave como parecía, que cosas así se dan a diario y la gente sigue su vida con el mismo rumbo incierto de siempre, él y yo podríamos seguir con la dinámica de siempre y nada tendría que cambiar por un simple, divertido y liberador “revolcón”. Mi tendencia a la tragedia se vio considerablemente disminuida y poco a poco pude soltar los hombros, tensos hasta ese momento.

Finalmente, quité algo del misticismo que le ponía al sexo, reconociéndole siempre su alta capacidad de mejorar mi estado de ánimo, confirmando que es mi actividad física favorita y definiéndolo, a título muy personal, como una pequeña maravilla compartida.

Mi diosa particular nunca falla para estas cosas y, salvo el asunto de la girlfriend, esta batalla interna bien podría ser mía.... Shake it off!!



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