viernes, 11 de octubre de 2013

Inhala....

Busqué un nombre para mi gusto, pero todos los que encontré iban hacia lo sexual y creo que lo mío abarca otras cosas que poco tienen que ver con eso. Freud está en todas.

Me gusta oler. Huelo casi todo: detergentes, lavavajillas, desinfectantes, suavizantes, pomadas, ungüentos, jarabes, café, esmaltes de uña, jabones (de ropa y tocador), combustibles (gasolina, diésel, kerosene, ron de quemar, GLP), frutas, licores, thinner, humo de carros (en dosis mínimas, claro), cigarros (sin prender), ropa nueva y un largo etcétera que no incluye lo usual como las flores o los perfumes, lo primero porque si no huelen a cementerio entonces no huelen nada y lo segundo porque me provoca fuertes dolores de cabeza.

Ya me verán recorriendo los pasillos de distintos supermercados buscando la sección limpieza, cogiendo todas las botellas que no estén selladas, desenroscando casi a escondidas, como si estuviera cometiendo un delito y aspirar todo lo que me sea posible, hundiendo la nariz entre las bolsas de detergentes, hurgando en las envolturas de jabones que me permitan percibir algún olor, abriendo los que vienen en caja. Eso cuando tengo que ir de compras, pues también me doy mi vuelta si es que estoy cerca a uno. Tengo especial predilección por los productos con aromas cítricos y si alguna vez me muestro solícita al momento de lavar los servicios de la casa es básicamente para jugar con el lavavajillas de turno, mi mamá hasta ahora no se explica cómo es que dura tan poco el recipiente de 1000 gramos.

Trabajé un año en una estación de servicios (grifo pues), era un placer culposo tener tantos olores y todos tan atrayentes al alcance de mi nariz, seguramente todos esos aromas provocaron huecos en mis pulmones, pero yo estaba extasiada, casi casi como personaje de Las mil y unas noches. No exagero al decir que, después de la paga, aspirar tantos gases tóxicos eran mi mayor motivación, tal vez era (soy) una adicta pues extraño mucho el ambiente, algo parecido al síndrome de abstinencia.

Tal vez es algo patológico pero de momento no me ha causado problemas o situaciones vergonzosas, todo está en saber controlar los impulsos de querer ingerir todo lo que a una le provoca ya que no es buena idea, tema de intoxicaciones y desilusión.





1 comentario:

  1. Sapolio lavanda <3 <3 , me produce un "orgasmo ambiental" ;)

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