UNO- Salir de tu oficina y encontrarte, de golpe, con dos máquinas expendedoras una de café y la otra de tu gaseosa favorita, ya no tendrás que caminar largas distancias para conseguir los dos únicos líquidos que hacen posible tu existencia. Una sonrisa enorme se dibuja en tu rostro y te imaginas que debes estar con expresión de Guasón (versión Nicholson) ya que no sueles sonreír y mucho menos de manera tan pública, hasta te duelen un poco los músculos faciales, pero nada importa. Ahora son solo ellas (las máquinas) y tú. Felicidad.
DOS- Tienes presencias que te acompañarán por el resto de tu vida, algunas no volverás a verlas porque tuvieron la pésima idea de irse sin que pudieras evitarlo y sólo quedarán en el recuerdo. Como siempre que llegas a tu casa, lo primero que haces es librarte de la fastidiosa obligación de lavar el termo, en esas andas cuando una mancha oscura hace su aparición fugaz, casi fantasmal y tu sobresalto (reventada de termo incluida) hace que huya.... Al razonar que es imposible que exista un roedor de semejante tamaño, te animas a ir en su búsqueda y la encuentras en un rincón, caes en cuenta de lo que es y se te vienen a la mente aquellas presencias que mencionaba: Daysi, Cristal, Chila I, Chila II, Donald.... Sí, nuevamente hay un bóxer en tu casa, ya está un poco grandecita pero su gesto único y familiar te hace quererla de manera instantánea. Felicidad.
TRES- Circunstancias de la vida hacen que incurras en un gasto inesperado, ¡qué jodido es todo!. Ni modo, es el momento de hacer las cuentas y ver como tus planes se van al carajo. Sin ganas, casi arrastrando los pies para retrasar lo inevitable, te diriges al lugar al que confías tus ahorros: la alcancía en forma de vaca. Mientras vas pensando en lo que vas a retirar, lo que te vas a perder por culpa de ese gasto, te distraes y llegas a una cifra imposible para el total ahorrado.... Concéntrate tarada! te exiges, es mejor pasar rápido el trago amargo, pero a la segunda contada vuelves a llegar a la misma cifra, tercera, cuarta, quinta.... Todas las veces que cuentas y todas arrojan la misma cifra, al parecer sí estuviste ahorrando, al parecer sí sirve meterle candado a la latita, al parecer sí podrás continuar con lo planeado. Nunca el señor Basadre (hasta su última versión que tanto te disgustó) te pareció tan guapo como en ese momento. Felicidad.
CUATRO- Leer al decano en su versión web es más una costumbre que una necesidad de mantenerte informada, te entretiene buscar las fallas ortográficas, lo evidente que es el copy/paste en muchas de sus notas y sueltas la misma frase siempre: hasta yo podría trabajar ahí.... Aquella mañana ojeabas las últimas publicaciones casi sin prestar atención al contenido hasta que te detuviste en una imagen conocida y siempre grata, Nadal (tu primer alboroto) con expresión triunfante de puño apretado, te enfocas tanto en la imagen que no lees el titular de la noticia, complacida con aquella foto, ahora sí te dispones a leer y casi te caes de la silla de la impresión. Lees y relees para estar segura que no se trata de una jugarreta de dislexia, te fijas en el calendario y confirmas que no es 28 de diciembre, regresas a la página web y te aseguras en la silla para no caer de verdad. Sí, llegará. Sí, jugará. Sí, lo verás. A partir de ese momento empiezas a visualizar el posible escenario y maquinas cómo burlar la seguridad para poder lanzarte sobre él. Felicidad
felicidad, esa fracción d segundos que hace valorable tu existencia... gracias Coca Cola por existir, cada día ayudas a menos suicidios, me haces sentir que la vida no es tan ingrata(Y)
ResponderBorrarRafa Nadal, haces que estalle de felicidad :D
ResponderBorrarNadal estalla muchas cosas en nosotras :p
Borrar