miércoles, 19 de septiembre de 2012

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Falta mucho, pero he pensado en mis "resoluciones para los treinta años".

No tengo mucha determinación y para no bajarme la moral he compuesto una pequeña lista de cosas no muy complicadas. De llegar a cumplirlas, haré una fiesta a la cual no asistiré porque estaré muy cansada de tantas cosas que habré hecho.

Tocar la guitarra que tengo botada en algún rincón de mi casa. En mi defensa puedo decir que me la regalaron con cierto defecto de fábrica que hace imposible su  afinación, que el profesor al que fui por un par de clases era la apatía en persona, que soy zurda y me complico un poco con la ubicación de las cuerdas y que mi pánico escénico es tan grande que me muero de vergüenza cuando toco algo, así sea yo la única presente.

Aprender todo sobre la auto-complacencia y practicarla con regularidad. Si soy incapaz de verme al espejo, pues el asunto del I touch myself me resulta todavía más complicado que lo que se considera normal; ya he recibido consejos bien intencionados e incluso se ofrecieron para unas clases en vivo, pero nada de eso ha funcionado. El problema no está en saber lo que hay que hacer si no en convencerme de que con eso las necesidades básicas estarán cubiertas. Sirve, pero no es lo mismo.

Caminar con tacos y no morir (o caer vergonzosamente) en el intento. Me gusta la libertad que ofrecen las zapatillas, si ocurre un desastre mundial tipo Día de la independencia o Armageddon lo mejor es que tenga puestas unas buenas Hi-Tec que me procuren una huida rápida y sin sobresaltos. Pero los tacos tienen un siniestro ascendiente en la mayoría de mujeres (y algunos hombres) que sin importar el dolor que puedan padecer sus pies, los usan de manera inmisericorde y cuanto más altos, mejor. Lo reconozco, me siento excluida, entonces debo entrar en el club del martirio cuanto antes y ser parte del colectivo más incomprendido del mundo. Incomprendida, pero regia al fin y al cabo.

Criar una planta y que ésta viva para contarlo. Porque no es nada fácil lograrlo, mudos testigos de mis fracasos son las macetas y ollas viejas que hay en mi casa, todas llenas de tierra seca que alguna vez tuvieron de huésped a una plantita verde y alegre. Dicen que hay que hacerles la conversa, contarles de tu día (si estuvo feo, mejor invéntate algo bacán, no vayas a deprimirla), cantarles un poco y hacerle cariñitos. Tarea titánica. De pronto se me ocurre que las plantas de plástico tan feas no son.

Sacar brevete. No soy muy exigente, no es necesario adquirir un carro, ya me alquilaré uno por ahí. Pasa que mi DNI se ve tan solo en la billetera que mejor lo acompaño con un documento más. Y, claro está, para cumplir con el cliché de salir a manejar y pelearme con todos los choferes y peatones imprudentes que abundan en Lima. Sano entretenimiento.






2 comentarios:

  1. TENIAS QUE NOMBRAR LOS FUTUROS 30's!!, pensé que era la única a la cual ese numero rondaba en la cabeza.En cuanto a tu lista,comparto algunos 1.-Caminar con tacos y no morir (o caer vergonzosamente) en el intento.2.-Sacar brevete...
    lo de la auto-complaciencia...sin comentarios jaja.

    En fin!!! seria mejor que pase el Armagedon X)

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